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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

El Impresionismo, tuvo sus orígenes en Francia entre 1870 y 1880 es una corriente de pintores cuyo objetivo era reproducir la impresión visual que un objeto, o un conjunto de objetos, produce en el cerebro a través del ojo humano. Estos pintores, adelantándose a la fotografía, estaban interesados en la cambiante naturaleza de la luz y la manera en que esta luz afectaba la visión.

Contrariamente a los artistas que les precedieron, quienes escogieron temas relacionados con la mitología o con la historia, los impresionistas plasmaron el mundo que les rodeaba. En sí, fueron los primeros artistas que trabajaron al aire libre; debido a ello tenían que trabajar con rapidez en sus pinturas para poder captar el efecto de la luz sobre los objetos. No tenían la oportunidad de realizar esbozos o de planificar sus pinturas, por lo que trabajaban directamente sobre sus telas y con trazos de una vez. Estos pintores impresionistas eran conscientes de lo poco probable que resultaba que su ojo pudiera ver algo que fuese totalmente estático, por lo que no contorneaban con fuerza los objetos, sino que los pintaban de refilón, con grandes pinceladas, creando la ilusión óptica de movimiento. En lugar de mezclar los colores en la paleta, utilizaban colores puros, directamente sobre la tela, pero si uno los mira de cerca aparecen separados, pero de lejos se funden entre sí.

Aunque ya algunos artistas anteriores como William Turner (1775-1851) habían mostrado su interés por las cualidades de la luz, el rastro de los orígenes del impresionismo se sigue hasta el movimiento realista, con uno de sus principales exponentes en Francia: Edouard Manet (1832-1883). Este destacado pintor, de la misma manera que sus amigos impresionistas (con quienes nunca expuso) se sintió atraído por la pintura al aire libre y el manejo libre del pincel. Manet fue un rebelde, como todos los impresionistas de su época y se atrevió a burlarse de las convenciones oficiales que eran protegidas por el Estado, de la Académie des Beaux-Arts.

En 1874 se negó el acceso a los impresionistas a la exposición anual del Salon des Artistes, entonces ellos organizaron su propia exposición. En este grupo aparecían pintores del tamaño de Claude Monet (curioso el parecido de los apellidos Manet y Monet, ¿no?), Auguste Renoir, Alfred Sisley y Edgar Degas.

Louis Leroy, un crítico demasiado agresivo de su época, al conocer la obra de Monet titulada “Impresión: Amanecer” de 1872, le dio la pauta para acuñar el término peyorativo de “impresionista”. El grupo de pintores organizó, al fin de cuentas, ocho exposiciones entre 1874 y 1886.

En la actualidad se pueden apreciar cientos de obras impresionistas a lo largo de todo el mundo, ya sea en museos o en colecciones privadas. Las pinacotecas más destacadas son el museo de Orsay en París, la fundación Barnes de Philadelphia y el Art Institute de Chicago.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com          Twitter:@_copitoo

 

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