SIN TON NI SON

Hace apenas unos dos años yo defendía la posición de que el futuro de la educación radicaba en apoyarse en las tecnologías de la educación y la comunicación, es decir, en la educación a través de internet “educación a distancia”. Con las personas que discutía acerca del tema se declaraban abiertamente en contra de este tipo de sistema educativa y defendían a capa y espada a la educación presencial como el único sistema efectivo para el aprendizaje. Hoy mismo, debido a la pandemia provocada por el coronavirus, el sistema educativo en todos los niveles se inclina a apoyar la tesis de que la educación a distancia es la manera en que se desarrollará la educación en un futuro demasiado próximo.
Es obvio que la clásica educación presencial presenta valores intransferibles en la relación física que acerca al docente con el estudiante y que esta es una circunstancia altamente positiva para lograr aprendizajes. Pero esto no obsta para reconocer que existen conocimientos, competencias e incluso actitudes que pueden alcanzarse igualmente en situaciones de separación física entre profesor y estudiante.
Algunas de las ventajas que se pueden resaltar de la educación a distancia las voy a ennumerar a continuación:
1.- Apertura. Debido a que desde la misma institución puede realizarse una amplia oferta de cursos; a los destinatarios no se les exige concentración geográfica y pueden encontrarse muy dispersos; la multiplicidad de entornos, niveles y estilos de aprendizaje puede mostrarse muy diferenciada; puede darse respuesta a la mayoría de las necesidades actuales de información; puede convertirse en una oportunidad y oferta repetible sucesivamete.
2.- Flexibilidad. Porque permite seguir los estudios sin los rígidos requisitos de espacio (¿dónde estudiar?), asistencia y tiempo (¿cuándo estudiar?) y ritmo (¿a qué velocidad aprender?), propios de la formación tradicional; combinar familia, trabajo y estudio; permanecer en el entorno familiar y laboral mientras se aprende; compaginar el estudio también con otras alternativas de formación.
3.- Eficacia. Porque convierte al estudiante ineludiblemente en el centro del proceso de aprendizaje y en sujeto activo de su formación; puede aplicarse inmediatamente lo que se aprende; se facilita la integración de medios y recursos en el proceso de aprendizaje; se propicia la autoevaluación de los aprendizajes; los mejores especialistas pueden elaborar los materiales de estudio; la formación puede ligarse a la experiencia y al contacto inmediato con la actividad laboral que pretende mejorarse; los resultados referidos a logros de aprendizaje se muestran, al menos, de igual nivel que los adquiridos en entornos presenciales.
4.- Economía. Porque se ahorran gastos de desplazamiento; se evita el abandono del puesto de trabajo; se facilitan la edición y los cambios que se deseen introducir en los materiales; se propicia la economía de escala.
En la próxima entrega seguiré sustentando esta tésis.

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