SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

El Corán, libro sagrado del islam, prohíbe mostrar figuras humanas en las mezquitas, lo que convirtió en elementales los dibujos y formas geométricas, tipo mosaico. Este particular estilo arquitectónico sigue siendo visible en muchas ciudades españolas en las que las mezquitas se convirtieron en iglesias católicas. Pero, ¿a qué se debe esta peculiar situación?

Casi justo después de que el califato musulmán conquistara España, en el año 718 d. C., la Europa cristiana empezó a buscar la forma de recuperar la Península. Esto tardó cerca de 800 años de guerras intermitentes, pero la Reconquista terminó por triunfar en 1492, cuando el último bastión moro en la península, la gran fortaleza de Granada, cayó en manos de los llamados reyes católicos, Fernando e Isabel. Pero los moros, que así se conocía a los musulmanes de España, dejaron tras de sí un fuerte legado cultural a las actuales naciones de España y Portugal.

Durante los ocho siglos de gobierno musulmán, la península Ibérica fue conocida como al-Ándalus (por esto, ahora la región se conoce como Andalucía). Este califato fue el único período tan largo en el que los musulmanes gobernaron en Europa occidental, que además era cristiana. La España musulmana fue en muchos sentidos un asombroso éxito, principalmente las maravillas arquitectónicas construidas por los califas competían con sus rivales cristianas, las majestuosas catedrales góticas, en esa época.

La Europa cristiana estaba tan fascinada como aterrorizada de tener a los moros en su patio trasero, de forma que reconquistar Iberia se convirtió en un objetivo fundamental de los cristianos medievales y una exigencia a gritos de la Iglesia.  Carlomagno, entre otros reyes europeos, envió a sus tropas a luchar contra los moros. Las Cruzadas, pese a que tenían como objetivo los territorios musulmanes en Oriente Próximo, estuvieron influidas por las tensiones entre cristianos y musulmanes a consecuencia del control islámico en España.

Las ciudades bajo control musulmán comenzaron a caer en manos de los ejércitos cristianos a partir del año 1100. Los cristianos capturaron Zaragoza en 1118; Lisboa, la capital de la actual Portugal, en 1147; la gran capital del califato, Córdoba, en 1236. La caída de Granada en 1492 fue el punto final de la Reconquista. Los cristianos no fueron, ni de cerca, tan tolerantes como los moros. Meses después de la caída de Granada, se expulsó a los judíos de España. Pocos años después se ordenó a los musulmanes que quedaban en la Península que se convirtieran o abandonaran Iberia. El fascinante califato se había desvanecido, pero España y Portugal, dos países que pronto se convertirían en actores principales del tablero internacional, habían emergido de sus ruinas.

Comentarios:       fjescamilla53@gmail.com             Twitter: @_copitoo

 

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