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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

Hígado. Quiero esta vez, remontarme en el tiempo para conocer la procedencia de esta palabra que en el idioma español señala el nombre de este importante órgano.

Como seguramente nos hemos dado cuenta, nuestra lengua viene siendo un latín tardío, enriquecido con numerosos elementos godos y árabes después de que estos pueblos ocuparon la península ibérica y conquistaron a sus habitantes. Por ser así, se podría esperar que el nombre del hígado apareciera emparentado con la palabra latina iecur (que designa al hígado) o, tal vez, con la griega hépatos, pero ¿por qué hígado?

Como el origen de tantas palabras, en este caso se trata de una historia curiosa que comienza con una digresión (o distorsión) gastronómica. Los franceses dieron a conocer al mundo el foie gras de oca, una delicatesse (delicia) elaborada con hígado de oca hecho crecer con dosis abundantes de maíz. Pero este producto es mucho más antiguo que Francia y los franceses, puesto que ya era conocido por los atenienses desde el siglo V antes de Cristo, en la época de Pericles. Estos atenienses, como no tenían maíz, cebaban a las ocas con higos (sykon, en griego) y, como tampoco hablaban francés (esto es broma), lo llamaron hépar sýkoton. Esta delicia gastronómica, como tantas otras de la cultura griega, fue legada a Roma, donde el gastrónomo Marcus Apicius innovó la receta al introducir la costumbre de sumergir el hígado en un baño de leche con miel para que aumentara, aún más, de tamaño y mejorara su sabor con nuevas fragancias.

El hépar sýkoton de los griegos se llamó en Roma iecur ficatum ‘hígado con higos’, expresión que, con el tiempo, pasó a designar al hígado de cualquier animal, incluso el del hombre, ya sea con higos o sin ellos. Algunos siglos más, y la palabra iécur se perdió en la oscuridad de los tiempos, mientras que ficatum se siguió usando como nombre del órgano, hasta llegar al asturiano fégadu, al castellano antiguo y al portugués fígado y, finalmente, al moderno español hígado. En la Gramática castellana de Antonio de Nebrija, desde 1492 aparece ya esta palabra (al referirse a las ahora esdrújulas): Sacanse algunos que lo tienen en la ante penúltima como filósofo, lógico, gramático, médico, arsénico, párpado, pórfido, úmido, hígado, ábrigo cierto, cuando por amor se hacen desiguales casamientos.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com

Twitter: @_copitoo

 

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