sin-ton-ni-son-nuevo2-620x420

SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

 

Identidad

Si usted intenta acordarse cómo era de niño se dará cuenta que existe un gran número de diferencias adjetivas (ahora usted tiene más edad, es más alto y tal vez más sabio), sin embargo, sigue siendo el mismo individuo que era en aquella época. O sea que su yo infantil y su yo adulto son y siguen siendo la misma persona. El problema filosófico que nos presenta la identidad personal se puede expresar con los cuestionamientos siguientes: ¿bajo qué condiciones un individuo es una persona en un momento determinado y sigue siendo la misma persona en otro momento cualquiera? Dicho de otro modo ¿A qué tipo de cambios puede estar sometida una persona sin dejar de ser la misma?

Buscando respuestas se puede considerar que una persona no es otra cosa que un organismo humano y, de esta manera, siempre que esta persona siga siendo el mismo organismo humano tendrá que ser la misma persona. Hasta aquí estamos bien, pero tal vez estamos separando la mente del cuerpo, por lo que se propone esta reflexión: un científico te propone extirpar tu cerebro para plantarlo en su propia cabeza. Simultáneamente, colocará su propio cerebro dentro de tu cabeza. Inmediatamente, uno de los dos seres será torturado. Antes de iniciar los trasplantes te dan a elegir: ¿a quién prefieres que torturen?, basado exclusivamente en tu propio interés, a la persona que tiene tu cuerpo, pero el cerebro del científico (individuo A), o (individuo B) a la persona que tiene tu cerebro, pero el cuerpo del científico?

La importancia de este experimento es ambivalente, ya que, en primera instancia, muestra que la naturaleza de la identidad a través de los años no está clara. Al principio nos inclinamos a pensar que solamente somos un organismo, pero al imaginarnos el experimento realmente nos cuestionamos si esto es cierto. En la siguiente instancia, el tema de la identidad personal está íntimamente relacionado con el del propio ser. ¿Qué es lo que realmente nos preocupa cuando decimos que no estamos actuando en función de nuestro propio interés? El experimento mencionado nos conduce en la dirección de pensar que el propio interés está más relacionado con nuestra preocupación por nuestras experiencias y recuerdos que por nuestros cuerpos.

Ahora imagínate que te desintegra un teletransportador y envía la información a través de rayos de luz a una estación científica ubicada en la Luna, allí reintegran la información construyendo una persona idéntica a ti, desde un punto de vista cualitativo: ¿Te atreverías a utilizar este método como medio de transporte para recorrer grandes distancias en poco tiempo? ¿La persona que se materializa en la Luna es la misma que estaba aquí antes?

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                   Twitter: @_copitoo

 

Leave a reply