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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

¿Qué tienen en común el aceite de oliva y el pavimento de tu calle? El aceite de oliva se obtiene por prensado en frío de las aceitunas, las cuales son el fruto del olivo. El producto del primer prensado se conoce como aceite extra virgen, mientras que el resto, de varias calidades inferiores, se logra mediante prensados sucesivos, con el uso de calor en los últimos procesos. No se sabe con certeza quiénes fueron los inventores del procedimiento de extracción del aceite de las aceitunas, pero se sabe que los primeros cultivos se desarrollaron en la zona que hoy se conoce como Medio Oriente, además de que existen testimonios de la existencia de olivos desde hace 3,400 años en Micenas y Palestina. Los fenicios comerciaron con esta planta por todo el Mediterráneo y más tarde su producción se extendió por España, donde probablemente se le impuso su nombre árabe. Posteriormente y con esta base, se idearon procedimientos para extraer aceites a partir de otros granos, como son ajonjolí, arroz, ricino, girasol, maíz, etcétera.

Sin embargo, el aceite de oliva se destaca sobre todos los demás por su composición que favorece la reducción de los niveles de colesterol de baja densidad y aumenta los niveles del buen colesterol. Asimismo, este aceite cuenta con antioxidantes naturales, tales como la vitamina E.

Tanto la palabra aceite como aceituna provienen del árabe az zayt y az zaytuna, respectivamente. Zayt o zait es una antigua palabra semita que, en hebreo y bajo la forma zeit, significa olivo, el árbol que produce las aceitunas, denominado en botánica “Olea europea”. El Monte de los Olivos, donde Jesús se retiró a orar, se llama en hebreo har-ha-zeitim.

En lengua portuguesa, el nombre azeite se reserva para el aceite de oliva, mientras que el de los otros frutos o granos son llamados óleos, pero en castellano llamamos aceite no solo a los de origen vegetal sino también a los aceites minerales derivados del petróleo, que poco tienen que ver con las aceitunas.

Asfalto es la sustancia de color negro que constituye la fracción más pesada del petróleo crudo. Se encuentra a veces en grandes depósitos naturales, como en el lago de Asfaltites o Mar Muerto, por lo que se llamó Betún de Judea. Se utiliza mezclado con arena o grava para pavimentar caminos y como revestimiento impermeable de muros y tejados. La palabra asfalto proviene del latín medieval asphaltus y este, del griego asphaltos, formado por el prefijo privativo a- y el sustantivo sphalma, sphalmatos ‘caida’, derivado del verbo sphallein ‘hacer caer’, ‘derribar’.  Llegó al castellano como aspalto, que más tarde derivó en asfalto. Etimológicamente significa “que evita la caída” debido, tal vez, a que en civilizaciones antiguas, como la Asiria o la Babilonia, el betún de judea se usaba como cemento en las construcciones. Además los sumerios lo empleaban para calafatear embarcaciones y los egipcios para embalsamar. En el primer libro de la Biblia, Génesis, se menciona este betún de judea, al describirse los preparativos para el Diluvio: “Haste un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún…”

Este asfalto natural procede de Palestina, sobre todo del gran lago al que los griegos denominaron Asfaltites, ahora Mar Muerto. Otros yacimientos famosos son el Pitch Lake, en la Isla de Trinidad y el de Bermudez en Sucre, Venezuela.

Un texto de 1516, “Descripciones del Nuevo Mundo” de Gonzalo Fernández de Oviedo dice: “Algunos de los que lo han visto dicen ser llamado por los naturales stercus demonis, y otros le llaman petrolio, y otros asfalto y los que este postrero dictado le dan, es queriendo decir que este licor es del género de aquel Lago Aspháltide,…”

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                                         Twitter:   @_copitoo

 

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