sin-ton-ni-son-nuevo2-620x420

SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

 

Los conciertos de Brandemburgo.

Bach, Johann Sebastian, es para mí una de las tres grandes B de la música: Bach, Beethoven, Beatles. Bach dentro de su majestuosa obra compuso seis conciertos llamados de Brandemburgo, ya que fueron encargados por el Príncipe Christian Ludwig soberano de este antiguo estado alemán, en 1721.

El primer concierto consta de seis movimientos, que incluye dos danzas, aunque con frecuencia se omiten estas últimas y sólo se tocan cuatro movimientos. Los otros cinco conciertos se conforman por tres movimientos rápido-lento-rápido. Los conciertos de Brandemburgo son célebres por la ambiciosa combinación de los instrumentos solistas y su elegante contrapunto. Además, son considerados como la combinación perfecta entre el imperioso estilo barroco alemán y el gusto alegre de compositores de otros países, como Antonio Vivaldi de Italia. Ya que antes de componerlos se sabe que Bach se había interesado mucho por la obra de Vivaldi y de otros compositores italianos, habiéndose ejercitado en piezas para teclado de ellos.

Estos seis conciertos se han catalogado como concerti grosso, o lo que es lo mismo, conciertos para más de un solista.

El primer concierto fue escrito para un violín solista, tres oboes, cuerdas, fagot y dos trompas. Se establece un dinámico diálogo entre las dos trompas y el resto de instrumentos de viento de madera.

El segundo concierto, compuesto para trompeta, flauta dulce, oboe, violín solista y cuerdas, hace uso de todas las permutaciones posibles de solista.

El tercer concierto emplea grupos de tres violines, violas y violenchelos como solistas, junto con las cuerdas orquestales. Es poco habitual porque los solistas interpretan a menudo la misma parte que la orquesta, la cual toca por detrás.

El cuarto concierto ha sido, tal vez, el más popular de todos y constituye lo más puro y fino de las piezas barrocas. Está compuesto para un violín solista y dos flautas dulces solistas, cuerdas y continuo, su movimiento rápido sigue de manera estricta la forma del ritornello de Vivaldi. Su segundo movimiento es un andante de forma libre. El presto final es al estilo de una fuga: Bach componía temas largos y luego los imitaba en otras partes, superponiéndolos de forma sucesiva.

El quinto concierto es para violín solista, flauta, clavicordio y cuerdas, y el sexto para dos violas solistas, cuerdas orquestales bajas (sin violines) y violonchelo. Las secciones en las que toca toda la orquesta se llaman tutti (todos juntos) y se alternan con otras en las que suena el instrumento solista acompañado sólo por el continuo.

Como dato curioso, estos conciertos nunca fueron interpretados frente a Christian Ludwig, quien solicitó que se escribieran.

Comentarios:           fjescamilla53@gmail.com                                        Twitter:  @_copitoo

 

 

Leave a reply