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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

Una escultura prehispánica que siempre me ha llamado la atención, y me he dado cuenta que no sólo a mí, es la conocida como Chac Mool. Se trata de una figura humana reclinada hacia atrás, con las piernas encogidas y la cabeza girada, en cuyo vientre descansa un recipiente circular (ara) o cuadrado. El nombre maya con el cual se le conoce fue asignado por el viajero Auguste Le Plongeon, quien en sus excavaciones en Chichén Itzá encontró una de estas esculturas y la trasladó a Mérida a finales de 1874.

Posteriormente se han encontrado otras esculturas de este tipo en diferentes lugares de Mesoamérica, si bien son más abundantes en Tula, Hidalgo, aunque la mayoría están decapitadas pues sólo se conserva una completa en el museo de sitio de la zona arqueológica de Tula. En la Ciudad de México se han hallado varias esculturas de Chac Mool, como la que se recuperó en 1943 en la calle de Venustiano Carranza, que está labrada en el típico estilo azteca, o la excavada frente al adoratorio de Tláloc en la etapa II (1390 d.C.) del Templo Mayor de Tenochtitlan, la cual aún conserva sus colores originales.

Existen diversas interpretaciones de lo que representan estas figuras, pero los estudiosos las han compilado en tres posibles usos:

El Chac Mool ha sido interpretado tradicionalmente como un tlamanalco o mesa de ofrenda. Directamente sobre el ara que sujeta el personaje se colocaba toda clase de dones, entre ellos tamales, tortillas, carne de guajolote, tabaco, plantas alucinógenas, flores, papel salpicado con hule, plumas, pulque, balché e incienso. Estas mesas de ofrendas serían muy útiles, pues todas ellas ofrecen una amplia superficie horizontal formada por el alineamiento del pecho, el abdomen  y las  piernas del Chac Mool.

Una segunda función del Chac Mool sería la de cuauhxicalli o recipiente para la sangre y los corazones de los sacrificados.

Una tercera función sería la de téchcatl o piedra de los sacrificios. A este respecto, varios estudiosos han reproducido un fragmento revelador de la Crónica rnexicana, en el que parece clara la referencia a un Chac Mool a su utilización como téchcatl. Dicho pasaje relata con detalle el magno holocausto de 1487, celebrado con motivo de la inauguración del Templo Mayor de Tenochtitlan. “Estaba parado el rey Ahuítzotl encima del téchcatl, una piedra en que estaba labrada una figura que tenía torcida la cabeza…”

Otro aspecto interesante es que este tipo de escultura corresponde en su mayoría al Posclásico, es decir, a los años 900-1521 de nuestra era.

Entre las interpretaciones que se han dado acerca de este personaje están aquellas que lo identifican con un dios específico, otros como un intermediario entre los ofrendantes y los dioses, y otros como un guerrero.

Durante mucho tiempo el Chac Mool ha sido considerado como una deidad de la cultura Tolteca, aunque ya se señaló que aparece también en la cultura Maya y la de los Mexicas; sin embargo, es muy probable que esta confusión surja del nombre del Señor de la lluvia que en lengua maya se le conoce como Chaac. Pero también hay quienes mencionan que no es una deidad, sino que lo consideran como un intermediario entre los hombres y el Dios Supremo, para hacerle llegar las ofrendas que se brindan.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                                Twitter:  @_copitoo

 

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