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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

El Zar Pedro el Grande nació en 1672 y murió en 1725 y gobernó Rusia desde 1682 a 1725, habiendo convertido a esa gran Nación en la mayor potencia mundial durante esos 43 años de reinado. Él realizó un gobierno absolutista, como monarca, siguiendo el modelo del rey francés Luis XIV. Tan es así que mandó construir un magnífico palacio en la ciudad de San Petersburgo, entonces capital de Rusia. Este palacio fue construido con la intención de superar al de Versalles que hizo Luis XIV. Este palacio en la actualidad alberga al Museo Hermitage, que es una de las pinacotecas más grandes del mundo, con más de un millón de piezas de toda la historia del arte.

Antes de la llegada de Pedro al trono, Rusia no era ni europea ni asiática. Los rusos eran cristianos. Este era un país con un crecimiento fuera de control, tal vez en gran medida por su enorme tamaño, ya que tan sólo este país es más grande que toda Europa, además tenía frontera con los otrora poderosos imperios asiáticos, China y Persia, por lo que la mayor parte del territorio ruso había estado dominada por el imperio mongol. De esta manera es como Pedro el Grande modificó el destino de Rusia llevándolo al ámbito europeo: traslado la capital a San Petersburgo, una ciudad que fundó junto al mar Báltico; logró estrechar lazos con los países europeos, adoptó costumbres europeas en la vestimenta y fue el primer líder ruso que visitó Occidente. Por si fuera poco, Pedro reorganizó el gobierno, así como al ejército ruso, adaptándolos al estilo y costumbres europeas.

En el aspecto personal se sabe que este eminente personaje era rudo en su trato, temperamental (como corresponde a un soberano), además de que tenía una estatura superior a los dos metros, pero con el defecto de ser muy apegado a la bebida. Un observador británico de la época escribió acerca de Pedro “Con demasiada frecuencia muestra falta de juicio, acompañada de inestabilidad de temperamento”. Sólo un dato que nos puede mostrar el modo de gobernar de este personaje: para acabar con las tradicionales barbas rusas, Pedro el Grande impuso un cobro de 100 rublos para los nobles que quisieran portarla y otra tarifa de un kopek para los plebeyos.

Durante los posteriores dos siglos que siguieron a la muerte de este Zar, en 1725, el imperio ruso siguió siendo la potencia más grande de Europa. Sin embargo, la autocracia de los zares y el vasallaje, que no se abolió en Rusia hasta 1861, frenaron el desarrollo de una clase media sólida. La estirpe de Pedro el Grande dirigió los destinos de este gran país hasta 1917, cuando se presentó la revolución comunista. Después de esta revolución la capital de Rusia volvió a trasladarse a Moscú. El nombre de la ciudad imperial de San Petersburgo fu sustituido por el de Leningrado, en honor a Vladimir Lenin, pero esa ciudad volvió a recuperar el nombre alusivo a Pedro el Grande, tras la caída de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, en 1991.

Comentarios:    fjescamilla53@gmail.com                                Twitter:  @_copitoo

 

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