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POLÍTICA AMBIENTAL

 

 

Sin importar los resultados de las elecciones, la gestión ambiental e hídrica en todo nuestro país requiere de la participación ciudadana. Precisamente, la gobernanza a nivel mundial inició en cuestiones ecológicas, lidereada por los afectados por la contaminación y con el apoyo de los investigadores y técnicos en la materia a fin de evitar sesgos y acciones erróneas.

El libro clásico de los ambientalistas, “La primavera silenciosa” de Rachel Carson publicado el 27 de septiembre de 1962 que advertía de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente -especialmente en las aves- y culpaba a la industria química de la creciente contaminación. Algunos científicos lo calificaron de fantasioso, pero para muchas personas se trata del primer libro divulgativo sobre impacto ambiental y se ha convertido en un clásico de la concienciación ecológica y cuya lectura se las recomiendo ampliamente.

La gobernanza actual en materia ambiental, el gobierno de las autoridades con intervención de los ciudadanos, tiene su principal bastión en los Consejos de Cuenca instaurados en nuestro país en la década de los noventas, siendo el primero el de la cuenca Lerma en el año 1989.

La moderna gobernanza llegó para quedarse, se requiere apertura de los políticos, así como ciudadanos preparados, como lo indica desde hace 56 años de “La primavera silenciosa”. Sus principios siguen vigentes por lo que los invito a integrarse a esta forma de gestionar el ambiente.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE

La temporada de lluvias ya está plenamente declarada, aunque su presencia ha sido muy irregular. Los pronósticos de los expertos indican que la lluvia tendrá un valor medio ligeramente por debajo del promedio histórico, semejante al año pasado, pero con tormentas puntuales fuertes, así como menos huracanes, pero más destructivos.

Aparentemente nadie puede controlar la lluvia o a los huracanes, sin embargo, como ciudadanos podemos reducir los efectos negativos de los mismos. Uno de ellos es no tirar basura que tape coladeras o tuberías, la siguiente es reforestar a fin de evitar que los escurrimientos generen derrumbes o deslaves, la tercera es fomentar la infiltración construyendo de forma tal que se permita la recarga del agua de lluvia y finalmente realizando acciones contra el cambio climático que origina mayor concentración de energía tanto en la atmósfera como en los océanos.

Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo luislalo@yahoo.com.mx Twitter @cuencalerma o por Facebook

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