Colombia y el tigre de la ultraderecha
- Redacción El Valle
- 27 junio, 2026
- Columnas
- 0 Comments
Si yo les preguntara, ¿Qué tienen en común el nacionalsocialismo, el fascismo, los movimientos racistas como los ku klux klan, los neonazis, el antisemitismo, la xenofobia, la intolerancia religiosa (tradicionalmente impulsada desde la iglesia católica), el odio a las minorías como a la comunidad LGBTTIQ+, el clasismo y los movimientos supremacistas?, ¿Qué dirían?, si su respuesta fue: ULTRADERECHA, está usted en lo correcto, todas estas manifestaciones forman parte de este cáncer político.
El pasado día domingo hubo elecciones en Colombia y todo parece indicar que vuelve no la derecha a este hermano país del cono sur, que tanto daño le causó en el pasado al mejor vividero del mundo, ya que para nadie es desconocido cómo la influencia norteamericana en el país sudamericano ha sido tal que de 2017 a 2025 esta nación fungió como socio global de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), la única nación bajo esta calidad en América Latina, en este entendido, los apellidos Uribe y Duque en los últimos años han sido asociados a las más abusivas políticas capitalistas que estuvieron arraigadas a los intereses estadounidenses.
No obstante, hoy una nueva amenaza se cierne sobre “la tierrita”, ya que hoy no regresa solamente la derecha, sino su expresión más radical, la Ultraderecha, la plataforma política de Abelardo de la Espriella, quien resultó ganador en los comicios celebrados el domingo pasado, apela a las propuestas xenófobas que impidan los flujos migratorios de otras naciones sudamericanas, sumándose la idea de controlar la delincuencia con esas cárceles “modelo” al estilo salvadoreño que tantas acusaciones de violaciones a derechos humanos han causado en Centroamérica, una economía de mercado sin control que en países como Argentina, Costa Rica y Chile han gestado un “capitalismo de cuates”, es decir, una clase económicamente inalcanzable y mágicamente ligada al gobierno vía contrataciones públicas.
Pero, ¿de dónde vienen todas estas prácticas?, pues bien, es la vieja receta republicana y conservadora llevada al mundo desde los años 80’s del pasado siglo XX, ideas de intelectuales encumbrados por las élites como Rothbard, Hayek, Mises, Friedman o Hazlitt, por mencionar algunos, son las mismas que suelen repetir a manera de “refrito” como doctrina socioeconómica los gobiernos ultraderechistas, porque no han tenido la capacidad de la izquierda de superar su etapa marxista como lo hizo la Escuela de Frankfurt, el modernismo o el posmodernismo, redefiniéndose y redimensionando el principio de justicia social, base de la izquierda contemporánea, ya que la acusación que se hace constantemente a los gobiernos de izquierda es que promueven la pobreza, sin embargo, en la experiencia del mundo la derecha y máxime la ultraizquierda promueven la miseria total.
Bajo este tenor, no son desconocidas las constantes de los gobiernos neoliberales en América y el mundo, devaluación, endeudamiento público en obras suntuosas de dudosa calidad ética en su contratación (déficit fiscal), recortes a la educación y salud públicas, recortes a programas sociales y a permitir corresponsabilizar al ciudadano de a pie en los procesos de diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, que no han más que hacer más grande la brecha entre las clases que desean no perder sus privilegios frente a aquellos que se encuentran en una lucha constante por la escalada de derechos fundamentales.
Pero, ¿qué es lo que más debiera preocuparle al colombiano promedio en estos momentos?, no es como se ha dicho irrisoriamente que de pronto se encarezcan tanto los precios y haya escases de productos como en Argentina (con gobierno ultraderechista también), que en meses pasados han sido la mofa mundial, porque en el país de la carne más famosa del mundo parece haberse democratizado el consumo de carne de burro para satisfacer la demanda de la población, por temas de escasez y alto coste de esta, tampoco está en el tema de la prostitución, la producción de enervantes o los altos precios de la vivienda.
Por el contrario, lo que más debería preocuparles a los colombianos sería la frágil relación entre paramilitares y grupos guerrilleros que en el pasado se han aniquilado mutuamente, en un país en donde las mesas de paz que fueron un hito en el avance de la conciliación y pacificación entre ambos grupos, al día de hoy la tensión es evidente por el aumento de la presencia de estos en distintas latitudes de la geografía colombiana.
Finalmente, que la elección del pasado domingo sea para bien de un país tan rico, pero tan rico en recursos naturales, que gobiernos con señalamientos de corrupción, han ido y venido y aún así no han podido acabárselo.
X: @EdgarMaPe
