
A mitad de la semana
- Julián Chávez Trueba
- 1 abril, 2025
- Columnas
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Por: Julián Chávez Trueba
Fuera del Leviatán
Thomas Hobbes fue un hombre que admiraba al propio hombre, pensaba diariamente en el poder, la autoridad, el miedo y el papel de la razón en la sociedad, por ello pensó en las posibilidades que tenía la naturaleza humana respecto a su organización. Pensaba todo el tiempo en la incertidumbre que se podría propiciar por la falta de control y de orden, por ello pensó en sus primeros años de filósofo, que ese orden era necesario para tener progreso, sin embargo, poco a poco entendió que si bien el poder era indispensable para tener orden y que la gente otorgaba algo de sus libertades para poder garantizarlo, ese orden no podía entenderse sin el miedo, la presión y el dominio total.
A este ente Thomas Hobbes le llamó el Leviatán el cual representa al Estado como un ser gigantesco, hecho por muchas caras, por muchos cuerpos, que puede representar el totalitarismo, la dictadura, pero también la monarquía y la democracia; todo y cualquier cosa, con la finalidad de ser predominante y ponderado por sobre todos los demás seres, como un domo de control.
Nos encontramos en una circunstancia que puede llegar tan lejos como nuestra imaginación nos dé. La verdad hace libres a quienes pueden observar al Leviatán en todas sus fases, porque saben a lo que se enfrentan y saben de qué pie cojea. David no venció a Goliat en varias batallas, solo con un golpe certero, el mismo que marcó su destino como Rey.
Pobres de los ignorantes que no conocen al Leviatán, que se levantan pensando que su burbuja es suficiente, que no hay nadie más, que ellos colman sus espacios con el aire que respiran y que solo vale lo que viven. Pobres porque serán un hueco más en la matrix, entre un cero y un uno, no más y no menos.
Creo que todos estamos llamados a superar las expectativas con un reto vivencial, con un desafío que sume voluntades, que arrope esfuerzos conjuntos, con el único objetivo de superar al Leviatán, con el deseo de no temblar el pulso cuando se le vea a la cara.
Thomas Hobbes decía que el hombre es el lobo del hombre, pues entendía que el hombre nace violento por naturaleza, lo cual no puede ser más equivocado. El hombre vive ciego en un mundo de sensaciones sobrepuestas y de deseos inalcanzables, camina invidente en una cristalería, pensando que puede aprender solo si rompe esas pequeñas cosas, sin saber que puede entender todo si simplemente se quita el paño de los ojos que le producía la ceguera.
El hombre está destinado a sus propias grandezas, por ello creo que no hay nada mejor que confiar, fraternizar y aprender, pues no podemos pensar que cada hombre hay un hueco, pues nos cegaríamos de encontrar seres fascinantes.
Esos seres fascinantes, están llamados a identificar Leviatanes y a verlos al rostro, demostrando entendimiento, alejando el miedo, demostrando que es posible salir de nuestra propia burbuja. No se trata de una idea anarquista, ni contraria o contradictoria, se trata de pasión por la verdad, emoción por encontrar esa penumbra donde se esconde la verdadera felicidad, la realización y el conocimiento.
Agradezco a quien ya vive fuera del Leviatán, pues son ellos que marcan el rumbo y otorgan siempre esperanza.