EL BESO

Un sueño eclipsado por un polémico beso. Así ha sido el desenlace tras conseguir la anhelada copa del mundo. La selección española hizo historia en Australia consiguiendo la ansiada estrella y ésta ha cedido su protagonismo hacia quien no debería. La celebración se enturbió desde el momento en el que Hermoso se colgó la medalla y estuvo frente a Luis Rubiales. Ahí se desencadenó todo el lío que colea desde entonces.

Los besos pueden ser de amor, robados, intensos, de amigos, de euforia … pero siempre existe cierta complicidad entre quienes los comparten. Y si esto no se da, algo falla. Mucho se está cuestionando la actuación de Rubiales, pero desde que éste hablara el pasado jueves en la Asamblea dando sus explicaciones han comenzado en las redes sociales los movimientos a favor y se han incendiado aún más los que ya tenía en contra. Sinceramente, no me ha gustado ni la actitud de él ni la de ella.

Es curioso como un personaje como Rubiales esté a punto de caer por ese “pico” y no por todas las sombras que lleva pegadas a su cargo. Su apellido, sin duda, es sinónimo de “polémica”. Lo del beso ha sido la gota que ha colmado el vaso y ha hecho saltar por los aires una olla que ya tenía demasiada presión. Las jugadoras se han plantado y todas apoyan a su compañera. De hecho, ya han afirmado que no volverán a vestir “la roja” si la situación en la Federación no cambia. También han dimitido miembros del equipo técnico del seleccionador, un seleccionador que tras aplaudir a Rubiales, ya ha reculado. El culebrón del beso va para largo pero lo triste es que se ha llevado por delante lo que la selección femenina de fútbol ha conseguido. Ganar un mundial no es tarea fácil y poco ha durado la felicidad. La copa está en casa y las jugadoras recibieron el cariño de las miles de personas que se acercaron a Madrid Río para festejar su triunfo, pero… en el ambiente había algo, o mejor dicho, alguien más.

Un alguien que sigue en boca de todos para bien o para mal. Dicen que la verdad tiene dos caras y ahora hay quienes buscan argumentar cada historia. Cada imagen, cada frase, cada gesto de ese momento están siendo analizados por los partidarios de él y de ella. Está claro que la estrella se ha estrellado en la polémica. Y ahí va a continuar hasta que veamos cual es el desenlace final. Un desenlace que, por supuesto, no estará exento de su polémica… Con lo fácil que es disfrutar del momento sin buscar titulares… En fin, si hay una verdad clara es que España cada vez que gana un mundial lo celebra con un beso que da la vuelta al mundo. Primero, fueron Casillas y Carbonero, ahora, Rubiales y Hermoso. Para bien o para mal, los besos pueden marcar un antes y después. Veremos que nos depara el futuro futbolístico de nuestras selecciones, pero esperemos que hayamos aprendido la lección. De todas maneras, esos besos no se los puedes dar a cualquiera.