LA BUENA SALUD ORGANIZACIONAL

Recordemos que, conforme a lo comentado en las dos entregas anteriores, para poder restaurar y conservar un ambiente en condiciones óptimas se requiere el trabajo conjunto de ciudadanos e instituciones, ambas partes desarrolladas, preparadas y adaptadas para afrontar los retos del deterioro ecológico actual. Sin embargo, las instituciones pueden tener problemas internos que les impiden cumplir con sus objetivos y lo que es peor, enfermar a sus empleados. Veamos ahora los signos que indican una buena salud organizacional.
Los objetivos de la organización son ampliamente compartidos. Hay un flujo contaminante de energía humana canalizada para la consecución de esos objetivos, en los diversos niveles. Las personas sienten el deseo de hablar de los problemas observados, con la participación de las personas directamente unidas a ellos, porque hallan que las dificultades se deben considerar abiertamente y de frente. Se enfatiza en la resolución práctica de los problemas específicos. Se trabaja sin preocupación del status o área de adscripción de los integrantes del equipo que trata de resolver el problema. Se acepta el inconformismo como algo que puede ser útil y saludable.
Los puntos de decisión se determinan según los factores de competencia, sentido de responsabilidad, acceso a la información necesaria, volumen de trabajo, distribución del tiempo y no por el nivel jerárquico. Se nota el espíritu de equipo en la planeación, en los trabajos y en la solución de problemas. Hay responsabilidad compartida. Se toma en consideración la opinión de las personas situadas en los escalones más bajos. Las necesidades y sentimientos personales se toman en consideración en el diagnóstico y solución de problemas organizacionales.
La colaboración es espontánea y se acepta de buen agrado. Las personas buscan y reciben ayuda. Cuando hay crisis, las personas se reúnen para trabajar conjuntamente, hasta que desaparezca la crisis. Los conflictos se consideran importantes para el proceso de decisión del desarrollo personal. Son administrados de forma eficaz, directa y abierta. La gente dice lo que piensa y siente y desea que todos hagan lo mismo.
Se imparte mucha enseñanza durante el trabajo basados en procurar dar, buscar, recibir y utilizar retroalimentación constructiva y sugerencias para colaborar, las personas se sienten capaces de progresar y desenvolverse. Se juega a “yo gano y él también gana”. Es común que la gente se reúna para una crítica conjunta de desempeño y resultados. Las relaciones son leales. Las personas se tienen consideración mutua y no se sienten solas. Las personas quieren estar “unidas” y se sienten comprometidas, con elevada motivación en su trabajo. Hay entusiasmo y vibración en el aire. El trabajo se considera como algo importante y agradable.
El liderazgo es flexible, variando de estilo y de persona conforme a las necesidades de las diferentes situaciones. Hay un alto grado de confianza en las personas, y un sentimiento general de libertad y de responsabilidad mutua. Las personas generalmente saben lo que es y lo que no es importante para la empresa.
Se acepta el riesgo como una condición necesaria para el desarrollo y el cambio. Los errores se consideran como parte del proceso de aprendizaje y mejora. Se hace frente al bajo rendimiento buscando en colaboración una solución al problema.
La estructura de la organización, las políticas y procedimientos se establecen para ayudar a las personas a obtener eficazmente resultados, y para proteger a largo plazo la salud de la organización, y no para alimentar a la burocracia. Por esto, la estructura, políticas y procedimientos se pueden cambiar rápidamente: son flexibles. Hay un clima de orden, pero también un alto grado de innovación. Se objetan los viejos métodos y muchas veces se sustituyen.
La organización se adapta de manera flexible a las oportunidades o a los cambios externos, porque todas las personas están abiertas, vigilantes y procurando anticiparse al futuro. Las frustraciones son un estímulo para la acción y el perfeccionamiento de las cosas. “Es mi responsabilidad o la nuestra, salvar nuestro barco”.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE
Espero que las características mencionadas puedan servirte de guía para procurar una mejoría en tu lugar de trabajo, motivando el cambio, integrando equipos y ¿por qué no? lidereando el desarrollo organizacional.
Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo [email protected] Instagram @mejiapedrero Twitter @cuencalerma o por Facebook.