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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

Ajedrez. El nombre de este milenario juego es ejemplo de una palabra que ha evolucionado en paralelo a cómo ha evolucionado la humanidad a lo largo de miles de años. En estos años, el juego y su nombre recorrió las más variadas tierras, eras y culturas, modificándose por influjo de incontables lenguas hasta llegar a los idiomas modernos. La invención del juego-ciencia ha sido atribuida en diversas épocas a griegos, romanos, persas, escitas, egipcios y árabes, ciertamente todos estos pueblos lo conocieron. Sin embargo, en la actualidad existe un consenso razonable en afirmar que el ajedrez surgió en el Indostán, en época no determinada con certeza, se lo llamó chaturanga, en referencia a las cuatro alas (angas) del ejército indio: elefantes, carros, caballos e infantería. Desde la india el juego se difundió hacia China, Corea y Japón, y en el occidente, hacia Rusia, de donde saltó a Escandinavia, Alemania y Escocia; pero esta vertiente del ajedrez se perdió en la bruma de los siglos y la forma actual deriva de otro itinerario. Si se acepta la versión del poeta y cronista persa Firdusi, el charatunga penetró en Persia en el Siglo VI de nuestra era, donde sufrió diversas modificaciones. Buena parte de la jerga ajedrecística que llegó hasta nuestros tiempos surgió en Persia, donde tuvo su gran apogeo. Así, jaque mate proviene de shamat, que significa “rey derrotado”. Fue así que al llegar a este antiquísimo reino, el charatunga dejó de jugarse con dados, como en la india, y su nombre se convirtió en chatrang, que luego los árabes cambiaron a shatranj.. Llevado por los árabes a España, el nombre del juego evolucionó a axatraz y, más tarde aaxedrez, que fue como lo llamó el ajedrecista español Ruy López de Segura en su “Libro de la invención liberal y arte del juego de axedrez, publicado en 1561 y considerando hasta hoy una referencia para los estudiosos. El nombre antiguo de la torre, roque, registrado por el Diccionario de la Real Academia Española como voz antigua, deriva del persa ruck ‘roca’, ‘atolón’, que luego los árabes utilizaron en la Edad Media para designar a sus carros de guerra. De ahí proviene el nombre enroque, una jugada de rey y torre al mismo tiempo. En ciertos festivales tradicionales de Valencia todavía circula una carroza que se denomina roque, como los carros de guerra de los persas. El nombre alfil proviene del árabe fil ‘elefante’, pues esta pieza representaba el ala de los guerreros que combatían montados en paquidermos. Curiosamente, la pieza tiene el nombre de bishop ‘obispo’, en inglés y bispo en portugués, traducido, probablemente, por los monjes ajedrecistas del medievo.

Cambiando de tema. Volviendo a la educación en México, parece que el Gobierno Federal actual, retomando las reflexiones vertidas en entregas anteriores y las propuestas de sus antecesores, se ha dado cuenta de que es necesario evaluar para retroalimentar y mejorar, es así que se llevó al Congreso la propuesta, mediante Decreto Presidencial, de enmienda a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos donde se propuso crear El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación con el fundamento, de que “La evaluación tiene una elevada importancia y es un instrumento poderoso para el mejoramiento de la educación. Evaluar es medir, analizar e identificar fortalezas y debilidades para producir un diálogo fructífero tendiente a la calidad y la equidad. En esa Iniciativa se propone que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación tenga las atribuciones de evaluar el desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional en el ámbito de la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                                Twitter:@_copitoo

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