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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

Esta vez me referiré a dos vocablos de origen árabe: JINETE Y CAFÉ

JINETE. Durante los ochocientos años que los musulmanes ocuparon la península ibérica, su dominio llegó a extenderse hasta las fronteras del principado de Asturias. En los últimos tiempos de la ocupación, quedaron limitados al sur de la península, y su dominación terminó en 1492, cuando los Reyes Católicos retomaron su último baluarte: Granada. Es bien sabido que los musulmanes no estaban unidos fuertemente, había disensiones entre ellos y además debían enfrentar las frecuentes incursiones de los monarcas cristianos. Debido a lo anterior los reyes moros, amenazados por sus rivales, buscaban ayuda en las tribus bereberes del norte del África. En el siglo XIII, el rey de Granada Mohamed Ibn al Ahmar recurrió a una de esas tribus, la de los guerreros zanatis, conocidos por la crueldad y la destreza con que caían sobre sus enemigos en mortíferas cargas de caballería ligera. Esta guerra fue narrada en 1298 en la Primera Crónica General, de Alfonso X, en la que los zanatis son llamados cavalleros ginetes. He aquí la distorsión de zanati a ginete.

En el lenguaje Catalán, hablado al norte de España, existen muchos registros históricos en los que se llama genet —y a veces ginet— al soldado de caballería que ataca con rapidez y huye si no puede matar a su enemigo. La palabra ginete aparece con el significado que conocemos ahora, a partir de Cervantes y fue arrastrada al francés como genet, al portugués como ginete y al italiano antiguo como giannetto, hoy ginnetto. En nuestro idioma se escribió ginete hasta el siglo XIX, pero en 1843 la Real Academia Española incorporó la grafía actual: jinete.

CAFÉ.  El grano del cafeto, tostado y molido, se utiliza hoy en día en todo el mundo para preparar una infusión aromática y estimulante, el café. El cafeto tiene su origen en diversas regiones de África, cada una de esas regiones produce alguna de las diferentes variedades de granos: el Coffea arabica proviene de Etiopía, el Coffea robusta es oriundo de la selva ecuatorial africana. Se pretende que los árabes habían empezado a beber café en el siglo XV, pero la bebida fue prohibida a comienzos del siglo XVI por entenderse que violaba los principios del Corán, puesto que, curiosamente, se identificaba al café con el vino. A partir de entonces, el consumo de café aumentó vertiginosamente en todo el mundo árabe y se extendió a Egipto, a Siria y a Turquía. Los árabes llamaban al café con el mismo nombre genérico que usaban para el vino: kahwa (de ahí la confusión), pero al llegar la infusión a Turquía, su nombre cambió a kahvé. Cuando los mercaderes venecianos introdujeron el producto en Europa, su nombre se modificó a caffé y se extendió al español, al francés y al portugués café, al alemán Kaffee, al inglés coffee y al sueco kaffe. Un subproducto del café es el alcaloide estimulante cafeína, químicamente muy similar a la teína, que también está presente en el té; a la mateína de la yerba mate, consumida en los países del sudamérica, y a la teobromina del cacao.

Comentarios:        fjescamilla53@gmail.com     Twitter: @_copitoo

 

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