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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

IGLESIA.

En la época en que se estableció la democracia en Atenas, gracias a Pericles, importante político y orador ateniense, en el siglo V antes de nuestra era, la gente se reunía en la plaza pública, una especie del actual zócalo, para deliberar sobre los asuntos públicos. La Asamblea de ciudadanos era soberana, pero sólo tan democrática como se puede ser, ya que únicamente tenían derecho a participar en las sesiones entre el ocho y el diez por ciento de los habitantes de la ciudad, pues quedaban fuera los esclavos y los metekos ‘extranjeros’.

En Atenas y en otras ciudades griegas, la Asamblea del Pueblo era convocada por un heraldo; el verbo griego para denominar esta tarea era ekkalein, que significa ‘evocar’, ‘convocar’; así se llamaba para que acudieran «los que están fuera del ágora». Claramente se aprecia que esta convocatoria no contenía ningún significado religioso.

Por otro lado, los primeros cristianos se reunían en asambleas, costumbre arcaica que provenía de los hebreos, quienes la denominaban gahal: la congregación del pueblo de Israel como comunidad religiosa, pero con fines meramente culturales. En la traducción del Antiguo Testamento al griego, se acogió el nombre de la ekklesía ateniense para designar las gahalim. Posteriormente, en el Nuevo Testamento, la palabra fue tomada con el sentido de «reunión de los cristianos en torno de Jesús».

San Pablo utilizó mucho esta palabra, por ejemplo en algunos títulos de sus epístolas, pues llamaba ekklesía a diversas comunidades locales; pero en la epístola que dedicó a los tesalonicenses es donde se refirió por primera vez a la ekklesía como un cuerpo cuya cabeza era Cristo. La palabra llegó al español, después de muchos siglos, a través del bajo latín eclesia y del latín clásico ecclesia, como parte de los cimientos básicos de nuestra hermosa y querida lengua, y fue documentado por primera vez como eglesia en las Glosas Emilianenses, en el siglo X.

En el Cantar de Mio Cid (año 1200) aparece como eclegia; un siglo más tarde, Gonzalo de Berceo nuevamente utiliza el término eglesia y ya también empieza a usar iglesia. Durante algún tiempo se alternan otras formas, como elgueja, elguesia y egrija, forma esta que dio lugar a topónimos como Grijota y Grijalba, hasta que, en la segunda mitad del siglo XIV, se generalizó el uso de iglesia.

La eclesia de los primeros cristianos en la porción oeste de Europa se llamó église en francés, igreja en portugués y chiesa en italiano.

Comentarios:   fjescamilla53@gmail.com                Twitter: @_copitoo

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