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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

MENTE Y ESPÍRITU. Se denomina como mente al fenómeno responsable del entendimiento, el raciocinio, la capacidad de crear pensamientos, la percepción, la emoción, la memoria, la voluntad y otras habilidades cognitivas.

La mente se asocia normalmente con el cerebro, órgano en el cual suceden todos los procesos mentales, algunos de los cuales son característicos del humano y otros son compartidos con otras formas de vida. Este conjunto de procesos debe ser diferenciado de los estados mentales, tales como los deseos, la sensación de dolor o las creencias, que son instancias, tipos o ejemplos de dichos procesos. Sin embargo, el concepto de mente es más abstracto y tiene que ver con el espacio no físico sino virtual donde todos los fenómenos relacionados con el raciocinio y el entendimiento toman lugar.

Se sabe que la información recibida por el individuo es procesada por la mente la cual va construyendo sus estructuras a lo largo del proceso de desarrollo mental que dura toda su vida. Sin embargo, factores genéticos, ambientales y nutricionales juegan un papel esencial en el desarrollo biológico de su cerebro y con éste de su capacidad de procesar información tanto a niveles conscientes como subconscientes.

Siempre se ha discutido si la mente es una sustancia distinta del cuerpo, una parte, un proceso, o una propiedad, entre otras. Asimismo, la mente puede ser concebida o tratada como tres tipos de procesos: los conscientes, los inconscientes y los procedimentales.

 Y ¿es lo mismo mente que espíritu? La mente nos sirve para desarrollar nuestra capacidad de asumir perspectivas, es decir, puntos de vista. Cuando logramos la capacidad de considerar el punto de vista de otro, o logramos trascender un punto de vista propio, o sea darnos cuenta de que se puede tener una visión más amplia, más abarcadora que va más allá de la verdad limitada de nuestra visión anterior.

Así, cuando se habla de espíritu o espiritualidad estamos hablando de “cuestiones relacionadas con las preocupaciones últimas”, el compendio de todo lo que es importante, la condición inseparable de la bondad, de la verdad y de la belleza.

En la relación del ser humano con la espiritualidad se asientan algunas de las cuestiones más complejas y que más han separado a los seres humanos: las luchas religiosas. Así, nuestra Mente nos debe proporcionar diversas visiones del mundo, alterando nuestras perspectivas y nuestros niveles de conciencia, para poder determinar nuestra concepción de lo Último.

La Mente y el Espíritu no son lo mismo, la primera es un medio para llegar a la segunda.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com              Twitter:@_copitoo

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