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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

El Karma. Es el ciclo de la causa y el efecto moral en la creencia hindú. Si nos remontamos hasta la época del 3000 a. C. se pueden encontrar rastros de estas tradiciones hindúes y, por supuesto, no se puede determinar quien fue su creador. Sin embargo, lo que sí se sabe es que los hindúes creen en el ciclo del nacimiento, la muerte y la reencarnación. Durante la vida de cada persona, las buenas y malas acciones influyen en el karma individual; el karma, de una manera coloquial, se entiende como “uno cosecha lo que siembra”. Las buenas acciones nos aseguran un futuro alentador, mientras que las malas también aseguran desgracias, para el futuro de quien obra mal. Los hindúes denominan “Dharma” a lo que es correcto y éste, según escrituras antiguas, diferencia las buenas de las malas acciones.

El Karma se está compuesto por tres elementos: el primero se conoce como “Prarabadha”, el cual detalla la organización fundamental de la vida de cada quién (quienes son sus padres, en qué casta social han nacido o donde se ubica su casa), como se observa estos elementos están definitivamente fuera del control de cada persona. Son condiciones que no pueden ser modificadas y la tradición hindú las atribuye reza que son atribuibles al comportamiento que se haya tenido en anteriores vidas.

El segundo elemento del Karma es el “Samchita”, éste representa el modo en que los actos de vidas anteriores conducen a formar la personalidad, a definir los gustos y las aficiones, así como las tendencias de comportamiento. Explica, por ejemplo, por qué dos niños que han nacido en el mismo entorno muestran inclinaciones completamente diferentes. A diferencia del “Prarabadha”, el “Samchita” puede modificarse durante el transcurso de la vida con esfuerzo y reflexión: se pueden mejorar las malas costumbres con las que se nace, pero también las buenas pueden desviarse del camino correcto.

El tercer elemento del Karma es el “Agami”, el cual consiste en los actos que se llevan a cabo en la vida actual y que influyen en esta vida. Por ejemplo, tratar a un compañero de escuela o trabajo bien o mal, determinará como van a tratar al individuo en un futuro. Como se puede deducir fácilmente, el “Agami es el elemento del Karma sobre el que se puede tener mayor control.

El concepto de Karma también existe en el budismo, pero es un concepto sumamente distinto al del hindú, ya que considera la intervención de Dios. Los hindúes creen que cuando alguien muere, un ser sobrenatural, conocido como Brahmán, evalúa el bien y el mal que esa persona realizó durante su vida y como resultado de la evaluación le asigna su próxima reencarnación. De hecho, si a unos pocos malos actos le sigue una cantidad considerable de buenas acciones, el Brahaman puede mitigar el efecto de las malas. En cambio, los budistas consideran el Karma como una ley natural e invariable. El Karma viene siendo una forma de explicar, lo que a menudo nos preguntamos, la presencia del mal en un mundo en el que existe Dios: las malas acciones de las personas crean un Karma negativo que se transmite a sus vidas futuras.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                  Twitter: @_copitoo

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