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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

 

FUENTE. Esta palabra tiene muchas acepciones en nuestra lengua, pero esta vez me voy a referir a la que se puso de moda con el uso intensivo que se ha dado a las computadoras y, en particular, con el empleo del sistema operativo Windows, que data de finales del siglo XX. Gracias a este sistema operativo y al acceso que se tuvo a las computadoras personales se ha puesto al alcance de todos la posibilidad de usar caracteres semejantes a los que se emplean en las imprentas y que constituían diversos modos de presentar el material escrito, es decir, con distintos tipos de letra, según el gusto de quien ordenara la realización del trabajo. Estos tipos de letra podían ser diferentes a los de las máquinas de escribir que se utilizaban antes del arribo de la tecnología que se ha descrito con anterioridad. Los caracteres con que se forman las palabras para ser impresas, en el idioma español se han llamado ‘tipos’ o ‘tipos móviles’, por lo menos desde 1615. En los últimos años, nombres como Arial, Times New Roman y Verdana, entre otros muchos de tipos, dejaron de pertenecer al léxico exclusivo de tipógrafos y diagramadores, y se transformaron en palabras de uso popular, pero esta universalización trajo consigo un error de traducción. En efecto, los tipos no son fuentes, como se ha dado en llamarlos al traducir erróneamente el vocablo inglés font.

Yo soy un defensor del idioma español, que es nuestra lengua, que debemos preservar y preservar y no, por tratar de lucir algo de lo que carecemos, utilizar indiscriminadamente los vocablos en inglés que muchas veces conducen a horrores como el que se describe en esta nota. La confusión del vocablo fuente, para designar un tipo de letra, proviene del hecho de que font tiene dos significados diferentes, a cada uno de los cuales corresponde una etimología distinta y una traducción específica al español. En su primera acepción, vertida al español como fuente, la palabra font llegó al inglés proveniente del irlandés antiguo fans, que la había tomado, a su vez, del latín fons, fontis, ‘fuente’, ‘manantial’.

En la segunda acepción, que es el motivo de esta nota, font o fount llegó al inglés a partir del francés fonte, que no significa fuente, sino ‘fundición de metal’, con origen en el latín funditus, participio de fundere ‘fundir’, ‘fabricar’. Así, la expresión francesa fonte de fer se traduce como ‘fundición de hierro’. Los caracteres de la antigua tipografía inventada por Gutemberg eran de metal fundido en moldes.

Fue hasta que se universalizó el uso de las computadoras, más o menos en la última década del siglo pasado, cuando se dejaron de nombrar tipos, que por cierto proviene del vocablo latino tipus y éste del griego týpos ‘señal’, ‘huella’, ‘copia’, ‘forma’. Nunca se debieron llamar fuentes.

Comentarios:  fjescamilla53@gmail.com                                          Twitter: @_copitoo

 

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