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EL VALLE DEPORTIVO

 

Pedro Eric Fuentes López

Apenas el pasado 1 de diciembre, a través de los estatutos y normas que emanan de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (UNESCO) se hizo la declaratoria oficial como Patrimonio Inmaterial de la Humidad, a la Charrería mexicana, situación que ha permitido un sinfín de emociones entre todos los participantes de esta gama que incide en el ámbito deportivo y que, por supuesto, ha generado un maravilloso realce a las actividades que se realizan en todo nuestro país.

El comité intergubernamental del organismo lo decidió así al considerar que esta práctica tradicional es un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de México, además de que es un medio para transmitir valores a las nuevas generaciones, donde la práctica es considerada un deporte nacional, en el que hombres y mujeres ataviados con sombreros y trajes de charros lucen su dominio del caballo, entre otros puntos.

Pero me dedique un rato en averiguar que es el Patrimonio Cultural Inmaterial, encontrando que este concepto surgió en los años 90’s como contrapartida al Patrimonio de la Humanidad, que se centra en aspectos esenciales de la cultura. En el 2001, la Unesco realizó una encuesta entre estados y ONG para intentar acordar una definición, y una Convención fue adoptada en 2003 para su protección.

Por tanto, la Unesco define el patrimonio oral e inmaterial como "el conjunto de las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades, así como los instrumentos, los objetos y artefactos, los espacios culturales asociados con lo mismo que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconocen como parte de su legado cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación a generación, es constantemente recreado por comunidades y grupos en respuesta a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, y les proporciona un sentido de identidad y continuidad, promoviendo de este modo el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana”

Así que reciban un amplio reconocimiento todos aquellos que integran a la gran familia de la charrería mexicana por lo simple y complejo que representa una tradición de muchos años y que con el devenir de los mismos, seguro estoy, tendrá más adeptos, máxime porque son un grupo icónico de nuestro país y el más claro ejemplo de que la continuidad en su fomento, protección y difusión de sus suertes donde intervienen desde niños hasta adultos mayores, siendo parte del folclore de nuestra nación los hacen merecedores justos de tal distinción. Enhorabuena!

En otro Valle y siguiendo con lo gratificante que es el fascinante mundo deportivo, tengo que señalar abiertamente que a pesar de que no se les otorga muchos espacios a ciertas disciplinas, comulgo con la idea fundamental de que se amplié el horizonte informativo como en el caso antes expuesto y el de la selección femenil juvenil de waterpolo que participará por primera vez en un Mundial de la especialidad, y esta aventura será en Nueva Zelanda del 12 al 18 de este mes.

El waterpolo es una disciplina deportiva que se juega en el agua, en la que los equipos competidores deben introducir una pelota flotante en la portería situada en el extremo del área de juego del contrincante. Los equipos se componen de once jugadores, siete de los cuales pueden jugar en el medio acuático simultáneamente. Polo viene del indio pulu, que significa pelota.

Como cierre de este Valle, valdría la pena que varias autoridades y sobre todo dirigentes deportivos, voltearan la mirada muy a menudo al semillero y constatar que los baluartes también necesitan apoyos y estímulos que redunden en beneficio de su desarrollo, y para muestra un botón.

Para conseguir un radical cambio en el impulso, fomento, protección y promoción del deporte mexiquense, hay que estar del lado del atleta, del deportista, conocer qué piensa, cómo piensa y qué necesita, por ello y con conocimiento de causa y sin ningún afán de nada, absolutamente nada!, celebro y aplaudo iniciativas como la de Cruz Roa Sánchez quien junto a la olímpica Carolina Rodríguez Gutiérrez, estudiante de la Escuela Normal de Educación Física “General Ignacio M. Beteta”,  encabezaron la Ruta Ciclista Las Juntas-Rincón de San Andrés, en Temascaltepec, con el firme propósito de acercar el deporte a la población.

Y basta el recuerdo al señalar que conozco a Carolina desde hace muchos años, quien siendo una niña comenzó en el ciclismo con las ganas de querer ser un referente del Estado de México y del país y traspasar fronteras, tal como ya lo ha conseguido con gran aprendizajes, pero no todo se basa en amor propio, a veces, como en esta ocasión, y muchos, pero muchos más casos, se necesita del apoyo irrestricto de los de “pantalón largo” y no de aquello que se cuelgan medallas y logros ajenos.

Por eso y más pondero la acción emprendida en apoyo a una jovencita que está en una lucha incansable por ser parte de la historia del deporte mexicano a nivel mundial. Hoy con una bicicleta más ad hoc para cubrir sus extenuantes entrenamientos, seguro estoy que conseguirá mejores logros, aunado a su paso estudiantil siendo ejemplo de tenacidad, superación y pasión por el deporte.

De la final del apertura 2016, ya comentaré la siguiente entrega, total! hay tiempo gracias a la mágica idea de la calendarización “para no afectar” a nadie…patrañas!!!

 

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