GRILLANDO

En el periódico El Valle, trabajamos para llevar historias de investigación y análisis con el objetivo de ofrecerle a nuestros lectores contenidos sobre problemáticas que deben ser solucionadas en beneficio de todos, y por lo anterior, desde hace unos días la reportera LAURA VELÁZQUEZ estuvo investigando sobre la situación que se vive en la Central de Abasto de Toluca, que hace unas semanas nos dejó uno de los crímenes más terribles en la historia moderna de la capital mexiquense cuando fueron asesinadas y quemadas nueve personas.

La Central de Abasto de Toluca recibe en promedio a 30 mil clientes todos los días, por ello es que el inmueble ubicado en la Delegación de San Nicolás Tolentino, al norte del municipio, adquiere un enorme poder económico, sin embargo, desde hace años se respira temor, pues administraciones pasadas y la actual, lejos de operar a favor de los comerciantes y clientes, han creado mafias para sembrar el terror.

La Central de Abasto de Toluca fue construida en el año de 1994 por Grupo ARSO y está conformada por alrededor de 2 mil bodegas y locales comerciales, una tierra donde con el paso del tiempo se perdió la Ley y la gobernabilidad, lo anterior, al grado de que los criminales pensaran que podían asesinar e incinerar a nueve personas sin que nadie les dijera nada.

Por lo anterior, es urgente que las autoridades estatales y municipales tomen cartas en el asunto, que erradiquen la corrupción que ha imperado entre las administraciones de la Central y los gobiernos, y que de una vez por todas pongan orden, ya que nadie puede estar por encima de la Ley, por mucho dinero que maneje.

La Central de Abasto, prácticamente surte el 65 por ciento de la canasta básica de todo el Valle de Toluca y por ello la enorme importancia que tiene, sin embargo, la realidad de hoy es que está secuestrada, en manos oscuras y de crimínales, de ahí que urge que las autoridades hagan algo al respecto y no solo el discurso emanado de la demagogia que no cambia nada y que sí empeora todo.

LA GRÁFICA DE HOY

Es de mi querida KENYA MATURANA ZAGAL, que nuevamente fue orgullo mexiquense al brillar en los Juegos Nacionales de la  CONADE que se llevaron a cabo en Villa Hermosa, Tabasco y donde logró el primer lugar en los 300 metros y el segundo lugar en los 150 metros.

Me tocó ver la transmisión y la nostalgia fue enorme, pues desde que son pequeñas, KENYA y su hermana YARA, han adoptado el deporte como una forma de vida, obviamente impulsadas y apoyadas por mis queridos compadres JUAN CARLOS y ELIA, que con mucho esfuerzo y dedicación han hecho de sus hijas unas campeonas.

Este fin de semana KENYA brilló como orgullo mexiquense y no solo logró la medalla de oro en los 300 metros sino que rompió el récord, algo que se escribe sencillo, pero que en el fondo representa mucho esfuerzo, desvelos, entrenamientos y sacrificios para lograr la gloria deportiva.

Estoy seguro que la carrera deportiva de KENYA seguirá en ascenso, pues por lo pronto, en el mes de agosto viaja a Brasil para participar en el Mundial Juvenil de Atletismo, en donde le deseamos lo mejor para que siga brillando y llenándonos de orgullo, pero principalmente, para que siga siendo un ejemplo deportivo de constancia, esfuerzo y trabajo, aquel que exige el deporte de alto rendimiento y que debe ser la constante en un país como el nuestro donde se debe entender que el deporte es una gran herramienta para  reconstruir el tejido social.

GRILLANDO

Y VA DE CUENTO

Un tipo, sumamente egocentrista, de nombre ERICK LUCIO, estaba en sus vacaciones de playa admirando su ser frente al espejo, sin embargo, notó que había logrado un bonito bronceado por todo su cuerpo, menos en el pene, así que decidió hacer algo para remediarlo y se fue a la playa, se desnudó y se enterró completamente en la arena, exceptuando el miembro para que pudiera broncearse con el sol. Un rato más tarde, pasan dos señoras mayores, una de ellas se apoyaba en un bastón para caminar mejor.

De pronto ve el pene de ERICK emergiendo de la arena y con el bastón empieza a tocarlo y le dice a su amiga: ¡Realmente este mundo no es justo!

– ¿Qué quieres decir? -le dijo su amiga-.

A lo que la ancianita le responde: Cuando tenía 20 años, estaba curiosa por verlo. Cuando tenía 30 años, lo disfruté. Cuando tenía 40 años, lo perdí. Cuando tuve 50 años, pedí por él. Cuando tuve 60 años, rogué por él. Cuando tuve 70 años, se me olvidó que existía y ahora que tengo 80, crecen silvestres y ¡no me puedo agachar!

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en Twitter en @pepenader y en [email protected]