GRILLANDO

Con mucha indignación y coraje la semana pasada escribía sobre el México en llamas después de los hechos en Jalisco y Guanajuato, lo anterior sin pensar que un día después se vivirá una ola de violencia terrible en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde las víctimas fueron ciudadanos, entre ellos un pequeñito de cuatro años.
Lo más preocupante, es que los gobiernos siguen minimizando estos hechos, así como los de Lázaro Cárdenas en Michoacán donde un hombre fue ejecutado frente a su esposa y sus dos pequeños hijos que lloraban de forma desgarradora, algo que no puedo entender no sirva para sensibilizar a las autoridades que se han olvidado del pueblo pues en la realidad parecen aliados de los criminales y no de la gente.
La ola de violencia se extiende por todo el país y el fin de semana nos deja otros hechos violentos como los de Baja California, donde queda claro que la estrategia de “los abrazos y no balazos” no funciona pues al crimen, aquel que asesina a gente inocente, entre ellos bebés o niños, se le debe combatir con todo el peso de la Ley, inclusive pensar en reformas para que no se vayan a la cárcel sino se les aplique la pena de muerte, algo que apenas es lo justo por todo el daño y el dolor que causan.
Lo malo, es que la historia ahí está y con el paso del tiempo todo se sabe, algo que comento porque me queda claro que no solo los cárteles de la droga son los enemigos sino el propio gobierno que se ha beneficiado de sus negocios con el crimen, gobiernos de todos los colores que desde hace décadas condenaron a México mientras que sus integrantes quedaron impunes y ni viven en el país.
El “Jefe de Jefes” no es un narco, el “Jefe de Jefes” es el gobierno que ha manipulado a su antojo a los criminales, que se beneficia de ellos, que los usa y los desecha a su antojo, algo que no ha cambiado y que nos condena como nación pues no cabe duda que unos cuantos se hacen inmensamente millonarios a costa de la seguridad de una nación y la vida de gente inocente y trabajadora que ya no sabe cómo pedir paz, seguridad, orden y justicia.
Triste y preocupante la realidad de nuestro país, aquella que las autoridades no quieren aceptar y que por esa razón a veces pienso es parte de su estrategia, tener al pueblo aterrado, sumergido en la violencia, preocupado en su seguridad y no en sus derechos, algo que dadas las circunstancias históricas de México no dudaría fuera hasta parte de una estrategia macabra, oscura y llena de corrupción.

LA GRÁFICA DE HOY
Es de la invasión escarlata al Azteca por parte de aficionados que ayer asistieron al juego entre el Cruz Azul y los Diablos Rojos, en lo que fue un partido sumamente emocionante y sufrido pues con las uñas el Toluca se logró llevar la victoria por 3 goles a 2.
La verdad, es que en momentos tan complicados para el país, nada como tener un sano distractor y por ello es que el futbol es tan importante porque por una tarde la gente se puede olvidar de sus problemas para asistir a ver a su equipo.
Estar en la tribuna en compañía de mis amigos de Entre Diablos, FER, CRIS, ALEX, HÉCTOR, JOSÉ MANUEL, “DATOS” y principalmente decenas de familias que hicieron el viaje, fue una grata experiencia pues te das cuenta que como sociedad tenemos más coincidencias y que unidos podemos lograr cosas importantes no solo en lo deportivo sino en todos los sentidos.
También es importante destacar que desde hace varios días un grupo de aficionados del Toluca promovieron el #QueArdaElAzteca para invitar de forma pacífica y deportiva a la afición a que hiciera el viaje, un llamado que fue exitoso pues se sumó un granito de arena al buen paso del Toluca para que miles de personas hicieran el viaje.
Insisto, el deporte es una de las principales herramientas para reconstruir el tejido social y por ello es que nuestro gobierno y los empresarios dueños del futbol deben ser más conscientes de que este deporte debe impulsarse y no matarlo como muchos pretenden por su enorme codicia y estupidez para manejar un deporte que es del pueblo y para el pueblo.

Y VA DE CUENTO
Estaba Caperucita Roja y le pregunta a la abuela: Abuelita, ¿por qué tienes las orejas tan grandes?
– ¡Para escucharte mejor!
– ¿Por qué tienes los ojos tan grandes?
– ¡Para verte mejor!
– Y, ¿por qué tienes la boca tan grande?
– Nena, si supieras como la tiene tu abuelo me entenderías…

HASTA mañana con más GRILLANDO. Comentarios en Twitter en @pepenader y en [email protected] 

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