Tenango del Valle, Mex.- Floricultores del sur del estado de México, comenzaron este martes el corte de flores tradicionales del Día de muertos, de las que destacan el cempasúchitl, gladiolas, alelís, nubes y terciopelo. Agencia MVT / Etana Aguilar. (DIGITAL)



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Uso de Agroquímicos sin Control Cobra Vidas en Campos Florícolas Mexiquenses

** En México se utilizan anualmente más de 53 millones de kilogramos de agroquímicos, el 90 por ciento de éstos van a dar a los mantos freáticos contaminando el agua y el aire originando daño a la salud.**

** Pruebas internacionales han demostrado que más de la mitad de los agroquímicos utilizados en la zona florícola del EdoMéx causan intoxicación, cáncer, malformaciones y daños al hígado.**

Por la Redacción

Villa Guerrero, Méx.- En México se utilizan anualmente más de 53 millones de kilogramos de agroquímicos, la mayoría en las zonas de producción de flores; el 90 por ciento de éstos van a dar a los mantos freáticos, contaminando el agua y el aire, lo que origina un foco permanente de daño a la salud, el cual incluso ha provocado malformaciones en niños nacidos en esas áreas, aunque la autoridad sanitaria insiste en negar este fenómeno.

El Estado de México produce actualmente el 90 por ciento de la flor de corte que se distribuye y vende en el país, incluso desde la entidad mexiquense se exporta este tipo de productos a mercados internacionales de Estados Unidos, Europa y Asia.

En la zona centro-sur del Estado de México hay poco más de 2 mil 500 hectáreas de terrenos que se dedican de forma íntegra a la producción de flor, en un polígono integrado por los municipios de Tenancingo, Villa Guerrero, Tonatico, Ixtapan de la Sal, Coatepec Harinas, Tenango del Valle, Malinalco y Zumpahuacán.

En esa región, más de 5 mil floricultores hacen, desde hace décadas, un esfuerzo singular para conservar la producción de flores como su principal fuente de vida, para lo cual invierten, en promedio, 400 mil pesos por hectárea, para la adquisición de insumos, que van desde semillas, plásticos y membranas para invernaderos, pero también la compra de poderosos agroquímicos que les permiten mantener sus flores libres de decenas de plagas a las que son altamente sensibles.

Sin embargo, muchos de esos agroquímicos están incluso prohibidos a nivel internacional por su contenido de compuestos altamente tóxicos, los cuales ponen riesgo incluso la vida de quienes viven en esa zona.

Pruebas internacionales han demostrado que más de la mitad de los agroquímicos utilizados en la zona florícola del Estado de México causan intoxicación, cáncer, malformaciones, daños al hígado y problemas en la sangre que van desde la pérdida de la capacidad de coagulación hasta leucemia.

Más de 75 mil familias del Estado de México trabajan diariamente en los campos de producción florícola, y de éstas, menos del 15 por ciento utilizan equipos de seguridad (trajes, mascarillas, guantes) cuando aplican los químicos a las plantas, por lo que permanentemente están expuestas a los daños que éstos provocan.

Los agroquímicos han sido prohibidos en la mayoría de los países desarrollados que se dedican a la producción de flor, principalmente Holanda en Europa, por los efectos negativos que esos químicos tienen sobre la salud de los seres humanos; sin embargo, las compañías que los producen los importan a México donde se venden a bajo precio, y eso es precisamente lo que provoca que los floricultores mexiquenses los sigan empleando: el bajo costo y su alta eficiencia en la lucha contra las plagas.

Una de las enfermedades más frecuentes entre los hijos de los floricultores es la anemia aplástica, enfermedad de la sangre producida por los plaguicidas, de la que anualmente se tiene referencia de unos quince casos, en promedio, también se sabe de casos de leucemia y defectos físicos en recién nacidos; sin embargo, como estos dos últimos padecimientos se consideran “multifactoriales”, en la mayoría de las zonas florícolas del país se atribuyen a otras causas para evitar que se vinculen al uso de agroquímicos prohibidos.

Investigaciones realizadas por un equipo interdisciplinario de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizadas en el año 2015, señalan que la zona de Villa Guerrero, Tenango, Tenancingo y Coatepec Harinas, “registra la mayor tasa de mutación y un ciclo celular retardado, entre quienes están expuestos al uso de agroquímicos”.

Los residuos de plaguicidas contaminan suelos, alimentos y el aire, aun en pequeñas concentraciones, por lo que son arrastrados cuando hay vientos fuertes y temperaturas altas, condiciones ambientales que caracterizan precisamente a los municipios florícolas de esta entidad, como Villa Guerrero, Tenango del Valle, Tenancingo y Coatepec Harinas.

Quienes viven en las zonas florícolas del Estado de México tienen diversas formas de ingresar estos químicos al organismo, por la vía oral, la piel o mediante el proceso de respiración; no obstante, la especialista aclaró que el cuerpo requiere de altas concentraciones de esos materiales para que el producto surta efectos negativos en el organismo.

“El problema de estas comunidades es que utilizan compuestos extremadamente tóxicos, algunos de ellos están prohibidos en distintos países del mundo y en México, específicamente en el Estado de México, si se utilizan. No hay ninguna normatividad que le diga al a quien vende que esto no se comercialice, como ocurre con los productos médicos para los cuales se requiere una receta expedida por un profesional, no hay nada que controle el tipo de plaguicidas y mucho menos la cantidad que se vende o la que se aplica en la producción de flores”, concluyó la especialista.

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