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Tú Firma... Porque También Habla de ti.

Hola queridos lectores, fieles seguidores y amantes del arte en todas sus formas, sean Bienvenidos a éste nuestro rinconcito enriquecedor y mágico que nos lleva a soñar, nos reinventa el ánimo de darle vida a esa parte que todos llevamos dentro, a ese artista que nos habita y busca ser "inspirado.

Un tema interesante y controversial que tocaremos hoy,  es acerca de aquello que cada artista, cada autor al término de cada creación debe hacer y de una manera distintiva y personal, su firma y el significado que tiene. En general también la Estética forma parte indudable de nuestro nombre al decidir la manera en la que la plasmaremos.

111Estética

Es una rama de la filosofía que estudia la belleza, el arte y todo lo que tiene que ver con la dimensión sensible de la realidad.

Veremos como el arte se ve influenciado por la implementación de la firma como registro de su creador, las consecuencias y los motivos que determinan su existencia y muy brevemente las asombrosas variantes en las que la firma ha evolucionado hasta nuestros días, fundamental para su valoración económica y su legitimidad frente a la academia de eruditos que deciden qué es y no es arte en los tiempos donde “todo es Arte”. La firma en el arte no solo se produce como un mecanismo de diferenciación entre los artistas y sus trabajos sino que era el documento que comprobaba la originalidad, no de la obra, sino de su autor y con esto la justificación de su precio. ¿Qué quiere decir esto? Por ello los artistas comienzan a tomar aprendices quienes se dedican a realizar pinturas y esculturas con el estilo de su maestro y mientras él solo se dedica a firmar o a certificar que fueron realizadas por sus propias manos. Esta práctica persistió con el correr del tiempo, por lo tanto la firma en el arte se instala como un herramienta para profundizar la brecha social, transformando a las manifestaciones plásticas en objetos de consumo masivo que fortalecen la acumulación de bienes de aquellos que pueden pagarlo y permiten a los artistas sortear los impedimentos que puede acarrear la genealogía y hacer de un plebeyo un noble gracias a sus atributos en el dominio de la plástica.

El crear sin el interés de un reconocimiento es una postura que contradice el interés del artista. O al menos el interés de los artistas que se reconocen como tales. Ese posicionamiento de anónimo que adopta un creador no solo cuestiona el rol del artista dentro del arte sino que nos invita a considerar que el creador es solo una herramienta del proceso equiparable a un pincel o a un pigmento, desestima la importancia de éste con respecto a la obra que es la que se lleva todos los créditos y miradas al no estar presente la figura el autor. Con la aparición del anonimato el producto del acontecimiento artístico es lo que toma mayor relevancia, la obra concluida despojada de marcos, de herramientas y del mismo autor pasa a un primer plano, y se entrega en una profunda intimidad con su espectador, que no es uno sino miles, con derechos indiscutibles a poder poseer el arte que se le había sido negado. Porque al romper la atadura de la firma el arte deja de ser “De” y pasa a ser de todos. Un obra sin firma tiene la característica de no ser de nadie, no tiene una persona o grupo de que pueda asegurar que es de su propiedad ya que no existe en ella una prueba que legitime esa afirmación, (si bien hoy en día se reconocen y se le adjudican obras a diferentes autores por análisis de técnica, materiales o antigüedad, son solo conjeturas que se respaldan gracias al valor que puede adquirir dicha pintura o escultura) lo que permite que el trabajo artístico sea una propiedad social (ya cualquier individuo perteneciente a este colectivo puede ser el obrador) y no individual.

A través de las obras, los artistas no solo contamos historias, si no que transmitimos nuestros propios sentimientos, por eso la importancia que tiene el hacer ese registro y constatar que es creación nuestra. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en el caso concreto de los cuadros, en ocasiones revelan cosas sobre su autor, que no revelan las fuentes escritas. Las imágenes que se pintan se modifican a lo largo de las trayectorias artísticas, no solo por los cambios en las características pictóricas de la época, sino también por lo que vivimos, por nuestras propias experiencias.

Existen curiosos detalles en algunas firmas que nos aportan datos sobre la personalidad de cada pintor: si se es orgulloso, si se está seguro de sí mismo, o la emoción que lo acompaño al final de la obra, satisfacción, frustración, paz, etc....se deja parte de sí mismo en cada trazo en cada línea e impulso de nuestra firma. Cuando la obra original es diseñada y creada por nosotros mismos también el distintivo y derechos de autor lo da la firma. A nivel publicitario también debe ser clara, se escribe el nombre o apellido con una claridad total, ¿por qué?  Por la sencilla razón de que se desea ser reconocido, es necesario entonces que se haga de una manera legible, en un sitio estratégico, ya vamos a ver porque también esto es importante, saber en dónde va a ir la firma al final de la obra. Aunque parezca broma, a la hora de crearte una personalidad o un nombre como artista, de las primeras cosas que debes de lograr es tener una firma o rúbrica interesante y de aspecto convincentemente “artístico”, para estamparla en todos tus trabajos.

Hoy en día, para muchos de nosotros, la firma o rúbrica que realiza el artista en su obra es un elemento fundamental del valor de la misma. Deseamos hallar en esos trazos, detalles e indicios inéditos sobre la personalidad del artista, que permitan conocerlo mejor, adivinar lo que pensaba en aquel momento, su estado de ánimo, sentimientos, etc. A menudo miramos la firma con cierta reverencia imaginando como sería el momento en el que el gran artista estampó su firma y dio por concluida su obra maestra. Lo cierto es que como bien saben los grafólogos, una misma firma puede variar mucho según la situación anímica de la persona. Por eso, muchos artistas escogen y elaboran cuidadosamente el tipo de firma que van a colocar en sus cuadros. Así que tengamos presente lo distintivo que resultará colocar esa rúbrica en nuestras obras, decidirnos por una es lo ideal, pero todo lo que somos, la energía que emitamos será lo que nos lleve a lograr una auténtica “firma de artista”.

Divertido, ¿cierto? como ese trazo que solo lleva realizarlo unos cuantos segundos conforma un valor que como huella personal se quedará plasmado ahí en ese pequeño espacio de nuestra "obra de arte" siendo testimonio de nuestro paso por la vida. Deseo haberte animado a observar esos detalles, a analizar la propia firma y si no tienes aún, a ser muy consciente y dedicar también intención, atención y emoción al momento de diseñarla, elegirla, incluso desde imaginarla... y si tienes algún comentario o inquietud recuerda que hay un sitio esperándote en mi correo pintale73@hotmail.com o en Facebook Píntale Alejandra Ayala, y recuerda "No estamos solos". Hasta pronto.

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