TRINCHERA GLOBAL

Trump en la ONU, ¿bufón o juez implacable?

Por: José Edgar Marín Pérez

La semana pasada se desarrolló en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, el inicio del septuagésimo tercer periodo ordinario de sesiones de su Asamblea General. Como es tradición en el marco de apertura de este evento, el Secretario General de la ONU invita a los jefes de estado y de gobierno a que realicen un posicionamiento discursivo en la máxima tribuna de representación de las distintas soberanías del orbe mundial.

En este contexto, cada uno de los representantes de las naciones sube al estrado y manifiestan la perspectiva de su país sobre el acontecer político mundial, las relaciones diplomáticas, advierten de conductas presumiblemente trasgresoras de la seguridad mundial, así como de fenómenos sociopolíticos y económicos en general.

Bajo este tenor, sin duda una de las intervenciones más esperadas y que generó mayor polémica fue la del presidente norteamericano Donald Trump, por realizar una arenga en favor de su gobierno, atreviéndose a manifestar que en los dos años de su gestión se habían dado mayores avances en el desarrollo de la política interna e internacional como nunca en la historia, situación que detonó las risas y burlas no sólo de los presentes en la Asamblea, sino también en la opinión pública internacional, demostrando con ello un discurso político ególatra, soberbio y demagogo.

Sin embargo, lejos de la crítica de forma en la estructura de la alocución del presidente norteamericano (digno de un histrión de Broadway), fue un mensaje que llama a la reflexión y al análisis internacional.

Primero, porque en el plano económico busca la eliminación de los marcos comerciales internacionales multilaterales, tal y como lo ha hecho en la negociación del TLCAN y el recientemente creado “Acuerdo Comercial entre Estados Unidos, Canadá y México” (USMCA), o la influencia que ha tenido en actores políticos como Boris Johnson (principal promotor del Brexit en Reino Unido), o la guerra comercial y arancelaria emprendida contra China.

Segundo, por la amenaza expresa contra aquellos países que considera sus principales opositores como Irán, Corea del Norte, Venezuela, Rusia y nuevamente China, ya que para el caso de los tres primeros se ha referido a ellos como estados promotores de regímenes antidemocráticos, que vulneran derechos fundamentales y autoritarios, mientras que para el caso de los dos últimos los ha considerado como países que violentan la seguridad internacional por la postura de “respaldo” que han mostrado frente al gobierno sirio de Bashar al-Asad (entiéndase no en favor del ISIS); incluso hablando precisamente de Irán uno de los momentos de mayor tensión fue el tema relativo al abandono del acuerdo nuclear con dicha nación de oriente medio.

Y tercero, por la introducción en el denominado “imaginario colectivo” del rechazo a los bloques de integración sociopolítica como la Unión Europea generando el descontento de Francia y Alemania, así como el persistente apoyo que ha tenido durante décadas frente a Israel en detrimento del pueblo palestino y de la estabilidad en la Franja de Gaza.

En este orden de ideas, si analizamos brevemente la historia podremos discernir que justamente las políticas proteccionistas, impositivas, la falta de tolerancia y los discursos de odio, han llevado al mundo a dos guerras mundiales.

Por lo anterior, en el concierto internacional en el que cotidianamente se sortean los retos que imponen el cambio climático, los flujos migratorios, la polarización económica, así como las luchas por los derechos políticos y sociales; sólo por mencionar algunos, la participación de Trump preocupa. Toda vez, que si algo debemos reconocerle a los Estados Unidos en sus participaciones en este tipo de espacios, es que querámoslo o no, siempre sus pronunciamientos marcan el grueso de la agenda global.

Comentarios y sugerencias: angelnocturno033@hotmail.com

Twitter: @EdgarMaPe

 

 

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