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OJOS CERRADOS. PENSAR RÁPIDO.

(Segunda y última parte)

Ser emocional es un error y siempre debe prevalecer la razón. Decidir a partir de emociones es considerado –por un sector de la sociedad- como irracional. Esa es la idea que se ha acentuado en este proceso electoral, en el que las encuestas han jugado un papel protagónico e indudablemente impactan en la percepción de los mexicanos.

A estas alturas pareciera que ya todo está definido y que llegaremos al domingo primero de julio para cumplir un trámite y declarar ganador a quien ha encabezado las tendencias en esos estudios de opinión.

En el caso de quienes se ubican en la segunda y tercera posición, surgen algunas preguntas: ¿Por qué no se percataron del fenómeno que se estaba gestando? ¿En realidad no analizaron todas las variables? ¿Verdaderamente no midieron el escenario futuro?

En su obra “Pensar rápido, pensar despacio”. Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía en 2012, intenta explicar la forma como las personas tomamos muchas decisiones. Refiere dos modelos de pensamiento: el Sistema 1, que es un pensamiento rápido, automático y veloz, intuitivo y emocional. El sistema 2, que es un pensamiento lento, económico, reflexivo y racional.

Ambos operan de manera simultánea. En el primero, se generan conclusiones de forma automática, y en el segundo, respuestas conscientes.

Kahneman explica que siempre le otorgamos más valor a las situaciones que nos afectan en lo personal que aquello que hacen los demás; es decir, a nuestra contribución individual siempre le otorgaremos un peso mayor que a la que realizan otras personas.

También explica que la información que se recibe de los medios de comunicación (ahí debemos considerar a las redes sociales) invariablemente distorsiona la percepción y eso puede llevarnos a emplear el sistema 1 para tomar decisiones.

Un elemento fundamental que ofrece el autor, señala que las personas privilegiamos las experiencias intensas. Las calificamos de positivas aunque tengan menor duración, por encima de aquellas que reflejan una mediana felicidad, pero son de más largo plazo. Valoramos mejor lo que es inmediato, que lo que ha durado más.

Ahí es donde podría entenderse el fenómeno que ha significado el crecimiento en la intención de voto  –al menos como lo indican las encuestas- de Andrés Manuel López Obrador. Pero desde hace un año había más datos.

En 2016, la tercera Encuesta Nacional de Cultura Constitucional -realizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM- aportó datos relevantes que, quizá, si se hubiera puesto atención a los resultados con mayor detalle, se habría calculado este escenario.

En libro indica que el enojo –como resultado de la percepción de injusticia dentro de un grupo- actúa como una orientación directa de la participación de las acciones de protesta. Al preguntarle a la gente “¿Cuál cree que el sentimiento que más predomina entre la gente en estos días?” las respuestas –que podían ser múltiples y por ello el resultado no sumará 100- indicaron, entre otros sentimientos, que 43.7 por ciento señaló que el enojo; 38.5 el miedo, y 29.5 la preocupación. Es decir, no había buen ánimo entre los mexicanos en general.

Ahí estaban las señales y por ello delinear una estrategia de comunicación -desde la coalición que encabeza el Partido Revolucionario Institucional (PRI)- para acentuar en los mexicanos sentimientos como el miedo y la preocupación, solamente provocaron más enojo y llevan a la gente a decidir -en mucho- con la emoción negativa y perfilar un cambio de rumbo. Los datos eran claros, pero, al parecer, cerraron los ojos.

PERCEPCIÓN

La guerra sucia siempre estará presente en las campañas. La Delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, SAGARPA, en el Estado de México, informó  que detectó documentos falsos de entrega de apoyos al campo mexiquense. Circuló un documento falso, supuestamente de la delegación de SAGARPA, firmado por Darío Zacarías Capuchino, quien ya no tiene responsabilidades en el sector y menos en la dependencia federal. Mala jugada, pero hizo bien la delegación en desmentir.

 

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