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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

Baruch Spinoza nació en 1632 en el barrio de Marranos, de Amsterdan. La comunidad de este barrio estaba conformada por los judíos que en una época anterior practicaron, de manera secreta, su religión en España, pero que posteriormente fueron expulsados. Cuando tenía 24 años fue excomulgado, no por los cristianos, sino por los propios judíos. Después de ser excomulgado cambió su nombre de Baruch por otro de pronunciación más latina: Benedictus, nombre por el cual también se le conoce Benedictus Spinoza.

Las ideas filosóficas de Spinoza han provocado gran controversia, desde que él vivía y también después de muerto, en 1677. En 1670 publicó el “Tratado teológico-político”, documento en el cual él defendía que la Biblia debería ser interpretada como un documento que fue escrito por seres humanos y no por Dios. Spinoza era un defensor de la tesis de que los contenidos reales en las religiones no tenían que ver con la naturaleza de Dios, sino que las religiones son una guía para que, mediante diversas historias y preceptos establecidos por las iglesias, la gente hiciera lo moralmente correcto. Debido a lo anterior, la religión venía siendo un sistema de control político y moral, y todas las religiones eran igualmente válidas debido a que todas ellas respondían a esa tarea de una manera eficaz.

El libro que se menciona fue publicado anónimamente ya que, las ideas de Spinoza, como podemos intuir, eran muy controvertidas en la Europa del siglo XVII. Pero su gran obra fue “Magnum Opus, Ética” donde se concentra la mayor parte del trabajo filosófico de Benedictus. En este libro Spinoza presentó una explicación sistemática de la naturaleza, la mente, Dios y la consecución de la felicidad. Por cierto, Spinoza llamó Beatitud, al estado de felicidad.

Para Spinoza, en su razonamiento filosófico, todo lo que forma parte de la naturaleza está gobernado por las necesarias y estrictas leyes causales: por lo tanto, todo es una consecuencia necesaria de las leyes naturales y nada podría haber sido diferente a lo que es. Spinoza sostenía que Dios era simplemente la suma de toda la naturaleza, no un creador independiente. Llegó a la conclusión de que el mundo no tiene ni significado ni propósito. Sin embargo, en su obra ética, concluye que, a pesar de todo esto, podemos seguir siendo felices.

¿Alguna vez te has detenido a pensar este tipo de razonamientos?

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com             Twitter: @_copitoo

 

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