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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

La Inquisición. Después de 1492, año en que Cristóbal Colón descubrió América, España vino a ser el país más poderoso del mundo; los conquistadores españoles se apoderaron de inmensas zonas del llamado Nuevo Mundo que se ubicaban desde Perú hasta el norte de México, pasando por cuba y las islas vecinas. Grandes barcos cargados de oro y otras riquezas fondeaban en los puertos españoles y repletaban las arcas de la Corona con una inimaginable ostentación. No sólo era esta porción del mundo, sino que los ejércitos españoles controlaban otras partes de la Europa occidental, entre las que se incluían los países bajos, territorios que actualmente conocemos como Bélgica y Holanda.

Al interior de los límites nacionales, una corriente de pensamiento fue ganando seguidores y esta corriente divulgaba la pureza de su religión, ya que, a partir de 1492, después de expulsar a la comunidad judía y ordenar a los musulmanes que se convirtieran al cristianismo, las autoridades estuvieron decididas a transformar un país de grandes y nuevos poderes en un reino de piedad cristiana. Muchos eclesiásticos españoles tenían temor de que, precisamente, esos judíos y musulmanes que se habían convertido al cristianismo siguieran practicando su vieja fe en secreto, amenazando de esta manera la unidad religiosa que tanto beneficiaría al país.

Es así que surge la Inquisición, cuyo objetivo era cortar de raíz esa herejía y castigar a los denominados “falsos conversos”, frecuentemente a través de una inhumana ejecución. Hubo otros países católicos europeos que pusieron en marcha su propia inquisición, pero la española es, sin lugar a dudas, la más conocida tanto por su duración como por su crueldad. Al hablar de su duración quiero asentar que la última ejecución por herejía de la Inquisición, en España, se realizó en 1826 (334 años después de su inicio). Oficialmente, los judíos sólo fueron autorizados a regresar a España hasta el año de 1858.

La violencia alimentada por la religión, no sólo se presentó en España, se mantuvo firmemente en la era medieval en todo el continente europeo. La Inquisición romana también encarceló y ejecutó a científicos, como el célebre Galileo, cuyos descubrimientos iban en contra de las creencias de la Iglesia. En Gran Bretaña, miles de personas fueron ejecutadas acusadas de brujería, pero esta práctica ejecutoria se fue suprimiendo poco a poco gracias a la Ilustración, cuando pensadores progresistas empezaron a mostrar su rechazo a la interpretación literal de la Biblia.

En la actualidad hablar de la Inquisición española es referirse al exceso de ardor en persecuciones religiosas y de un fanatismo típico de la época medieval.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com             

Twitter: @_copitoo

 

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