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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

El cero.

En tanto que Europa se mantenía sumida en la oscuridad medieval, los árabes, que habían heredado el genio mercantil de los fenicios, desarrollaban el comercio en el mar Mediterráneo y se establecían en Europa mediante la conquista de la península ibérica. Si nos admiramos de que cuando los españoles llegaron a México, aquí no se conocía la rueda, cuando los árabes llegaron a la península ibérica, estaban más avanzados en matemáticas que los europeos y contaban con un sistema de numeración que incluía un número hasta entonces desconocido, el cero, que llamaban sifr, la misma palabra que usaban para denotar «vacío».

Con el tiempo surgió un comercio internacional en Europa, en el período previo al Renacimiento los grandes mercaderes del Mediterráneo pasaron de ser los árabes a ser los venecianos, quienes para llevar un procedimiento contable que permitiera conocer sus ganancias, crearon el sistema de contabilidad por partida doble que existe hasta hoy en Occidente. Sin embargo, debieron establecer antes un sistema de numeración que les permitiera hacer las operaciones básicas, que aunque nos parezca ahora extraño, en su momento no eran posible realizarse con los números romanos empleados hasta entonces, sobre todo por la inexistencia del cero.

En la India, hacia el siglo V de nuestra era, se había adoptado un grafismo numérico que representaba un hueco o vacío, simbolizado mediante un punto o un pequeño círculo. Los árabes se apropiaron de esa idea y crearon el sifr, que los europeos acogieron de inmediato, pues parecía hecho a la medida para satisfacer una necesidad que el comercio había tornado apremiante. En cuanto al significado de la palabra propiamente dicha, se sabe que, en el siglo XII, Leonardo de Pisa tomó el sifr de los árabes, dándole el nombre de zephyrum en bajo latín. En el siglo XV, el griego Máximo Planudes usaba la palabra tziphra, de igual origen y con el mismo significado.

¿Cómo se llegó desde zephyrum hasta nuestro cero? En español la eliminación de una sílaba intermedia es ajena al genio fonético de nuestra lengua, por lo que cabe suponer que la palabra haya llegado al castellano procedente del italiano zero, pues en esa lengua tal desaparición de sílabas intermedias era común. En cuanto a la tziphra de Planudes, el otro camino seguido por zephyrum, si bien llegó a la península ibérica como cifra, con el significado de «cero», muy pronto pasó a tener el sentido de «guarismo»; al igual que en portugués; en inglés, cipher se puede usar tanto con el sentido de cero como con el de guarismo.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com    Twitter: @_copitoo

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