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SIN TON NI SON

Francisco Javier Escamilla Hernández

Continuando con la reflexión del desarrollo de la conciencia, trataré de explicar la necesidad de trascender, de ir más allá, partiendo de un simple modelo de desarrollo moral, el cual envuelve cuatro niveles. En el momento de su nacimiento, el niño todavía no se ha socializado en la ética y convenciones de la cultura en la que se ubica y, al hallarse inmersa en sí misma, la conciencia de este nivel la podemos denominar como pre-convencional o egocéntrica. Esta conciencia no puede ocupar la perspectiva de los demás y no puede considerarlos semejantes y, por tanto, merecedores de consideración moral. Es egocéntrico porque sólo piensa en sí mismo, en su satisfacción, tengo hambre, tengo frio y se me debe procurar satisfacción. Lo demás no importa. Para pasar al siguiente nivel, la conciencia convencional, es necesario interiorizar las normas y reglas de la cultura. Este estado de conciencia también se puede llamar etnocéntrico, porque ya no se centra sólo en el individuo, sino en el grupo social al que se pertenece, llámese tribu, clan o nación, y tiende, por tanto, a no respetar a quienes no forman parte de su grupo. Lo vemos en pandillas, fanatismos religiosos, en pueblos que se cierran a la llegada de externos, hasta en países que se salen de una comunidad. Superando este estado etnocéntrico aparece un nivel de desarrollo moral llamado post-convencional, aquí la identidad del individuo experimenta una nueva expansión que le lleva a incluir, en esta ocasión, el respeto y la preocupación por todas las personas, independientemente de raza, color, sexo o credo, razón por la cual también se le llama nivel mundicéntrico. Aquí empieza el problema de poner ejemplos, pues aún vemos en todos los países falta de respeto por la mujer, por la gente de otro color, no se diga de distinta preferencia sexual, y que decir de las religiones. Así que el nivel de conciencia mundicéntrico se puede considerar como un parámetro muy difícil de alcanzar. Como último nivel de conciencia, siempre y cuando el proceso de desarrollo del individuo siga avanzando, se podrá llegar al nivel post-postconvencional o Kosmocéntrico del desarrollo moral, en el cual el individuo es capaz de identificarse y de respetar a todos los seres sensibles: todos los humanos, los animales, las plantas, el agua, en general el medio ambiente. Todavía más difícil de encontrar ejemplos. De esta manera, quiero decir que el desarrollo moral debe tender a avanzar desde el “yo” (egocéntrico) hasta el “nosotros” (etnocéntrico), el “todos nosotros” (mundicéntrico) y el “todos los seres sensibles” (kosmocéntrico), en un claro ejemplo del modo en el que el despliegue de los niveles de conciencia trasciende el narcisismo y va adentrándose en la capacidad de asumir perspectivas cada vez más amplias y profundas.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com                                Twitter:@_copitoo

 

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