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SIN TON NI SON

 

Francisco Javier Escamilla Hernández

La última cena (Il cenacolo) es un mural del Alto Renacimiento pintado con tempera y óleo en yeso, brea y masilla entre los años 1495 y 1498 por el pintor, escultor y artista multifacético Leonardo da Vinci (Vinci, Italia 1452-Amboise, Francia, 1519), con patrocinio de Ludovico Sforza, patrón del autor. La pintura mural La última cena mide 4,6 metros de alto y 8,8 metros de largo, y se encuentra actualmente en el lugar que fue pintado originalmente por Da Vinci: en el refectorio o comedor de la iglesia y convento de Santa Maria delle Grazie en Milán, Italia.

La última cena es una de las obras de tema bíblico más famosa de la época del Alto Renacimiento y una de las más famosas del arte cristiano religioso. Tiene como motivo principal a Cristo rodeado por los 12 apóstoles justo antes de que Judas lo entregue a los romanos. Leonardo da Vinci quiso plasmar en esta pintura mural la última cena que Jesús tuvo con sus discípulos, pero más importante aún, quiso mostrar la reacción de cada uno de los 12 discípulos cuando Jesús anuncia la certeza de que uno de los presentes lo traicionará (Mateo 26, 21). De esta manera los apóstoles aparecen en esta pintura reaccionando a las palabras de “Uno de vosotros me entregará”, expresando cada uno emociones diferentes (negación, duda, ira, incredulidad o amor).

Todas las figuras aparecen a un lado de la mesa, que actúa como una especie de barrera que separa el hecho sagrado de los apóstoles que comían frente al mural. De izquierda a derecha, los personajes de la obra La última cena han sido identificados en Los cuadernos de Leonardo da Vinci y agrupados de la siguiente manera: Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés: sorprendidos; Judas Iscariote con su cuerpo inclinado hacia atrás, Pedro atormentado y con un supuesto cuchillo en la mano derecha y Juan, llamado 'el imberbe', del cual se sospecha que su femineidad sea debido a que su verdadera identidad sea la de María Magdalena; Jesús en el centro después de anunciar su predicción sobre una traición futura; Tomás con el dedo índice hacia arriba exigiendo una explicación o un simbolismo secreto de Da Vinci; Santiago el Mayor indignado y Felipe también exigiendo un consuelo; Mateo, Judas Tadeo y Simón el Celote discutiendo entre ellos.

Jesús es el centro dinámico del cuadro donde todas las líneas de perspectiva convergen y dinamizan a partir de él y por él. La última cena con esta característica de perspectiva linear en un sólo punto se convierte el cuadro de referencia del Renacimiento. A pesar de que todos los puntos convergen en Jesús, su posición abierta y expansiva con los brazos abiertos y mirada tranquila contrasta y equilibra el cuadro desde y hacia Jesús.

Comentarios: fjescamilla53@gmail.com        Twitter: @_copitoo

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