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Se Inaugura en Toluca Exposición de Ofrendas Indígenas

Toluca, Méx.- Caminos de flor de cempasúchil, olor a copal y luz de velas, son algunos de los elementos que están presentes en las ofrendas étnicas tradicionales de Día de Muertos en las que, una vez al año, la muerte es abrazada con respeto y sin temor para abrir un portal con el mundo de los vivos y reencontrarnos con quienes ya no están.

En el marco de la Feria y Festival Cultural del Alfeñique Toluca 2016, el gobierno municipal, en coordinación con el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (CEDIPIEM) y la Secretaría de Desarrollo Social Estatal, llevó a cabo la exposición de ofrendas indígenas “Aromas y Fulgores preceden Recuerdo y Añoranza”, que estará exhibida hasta el 2 de noviembre, en la Plaza Fray Andrés de Castro de la capital mexiquense para que personas de todas las edades puedan admirarlas.

El presidente municipal de Toluca, Fernando Zamora Morales, acompañado del vocal ejecutivo del CEDIPIEM, Abraham Monroy Esquivel, y del secretario de Desarrollo Social del Estado de México, Arturo Osornio Sánchez, expresó que  el pueblo mexicano, a través de las diferentes culturas originarias, celebra a los muertos con alegría y cariño por lo que, con el propósito de preservar y difundir las tradiciones toluqueñas, se lleva a cabo esta exposición.

Asimismo, el alcalde invitó a los asistentes a disfrutar de la Feria y Festival Cultural del Alfeñique Toluca 2016, ya que, dijo, "en los 84 puestos instalados en Los Portales hay una gran variedad de dulces de alfeñique, pepita y chocolate en los que podrán degustar el dulce sabor de la tradición y también pueden participar en las actividades que se desarrollan de danza, teatro, música, cine y exposiciones".

En la exposición “Aromas y Fulgores preceden Recuerdo y Añoranza, las familias pueden conocer la ofrenda otomí, la cual tiene la característica de estar colocada en el suelo sobre un petate, símbolo de respeto y autoridad; en muchas ocasiones no tiene adornos, ni imágenes religiosas ya que la cosmovisión otomí está íntimamente ligada con la naturaleza y considera a la tierra como madre, al agua como elemento dador de vida, al viento como transmisor de la misma y el sol (fuego) como el elemento que da calor. Las familias otomíes limpian su casa antes de poner la ofrenda y, en el lugar más importante, las mujeres de mayor edad de la casa comienzan a poner la ofrenda, a deshojar las flores de cempasúchil y hacer un camino para recibir a las almas.

En la cultura mazahua, los festejos de Día de Muertos comienza el 27 de octubre a las 12:00 horas; en su altar se aprecian diferentes imágenes religiosas y se colocan las fotografías de los difuntos para ayudar a su eterno descanso en el cielo y no dejarlos ir al infierno; además de colocar los platillos que le gustaban como mole rojo o verde con pollo o guajolote, tamales, arroz, frijoles, nopales y revoltijo, platillo que no puede faltar en esta ofrenda adornada del naranja del cempasúchil.

Por su parte, los tlahuicas han desarrollado un ceremonial que permite por medio del ritual confirmar la existencia de un proceso civilizatorio construido a partir del recuerdo de los muertos, por lo que, en esta etnia, se realizan dos rituales de bienvenida a los difuntos, la recepción o llegada de los pasados en una ofrenda de la comunidad a las autoridades fallecidas y la ofrenda de la familia, que se realiza en las viviendas dedicadas a los difuntos en donde se colocan en orden los floreros y productos comestibles entre los que destacan pan y frutas como la naranja, plátano y guayaba, botellas de bebidas alcohólicas y cigarros

La ofrenda matlatzinca tiene la característica de tener un arco elaborado con el corazón de la palma de la región, el cual se realiza en forma de aureola que significa los rayos del sol que iluminan las almas de los difuntos de quienes se coloca una fotografía en el altar y diversas imágenes religiosas; también se pone pan con forma de animalitos y figuras geométricas, fruta, chocolate y agua para los pequeños, así como flores de cempasúchil y terciopelo.

Los nahuas celebran el culto a la muerte al tener una relación muy estrecha con sus difuntos por lo que les ofrecen agua para saciar su sed, la comida que les gustaba, velas para alumbrar su camino y pétalos de flores para guiarlos a sus antiguas casas y, frente a los altares, colocan una mesa cubierta con un mantel blanco con diferentes figuras y colores que contiene agua, sal, azúcar o miel de abeja, dulce, sopa, pan, y fruta en miniatura, ramos de flores y juguetes para que los pequeños puedan jugar.

Los asistentes también podrán conocer la ofrenda Tlapaneca Me´phaa de la cultura ubicada en la vertiente de la Sierra Madre del Sur y la costa del Estado de Guerrero, las cuales se colocan en el suelo de la casa del difunto y en su tumba en donde se humea con copal, se alumbra con velas, se ofrece comida y bebida a las almas que visitan el mundo de los vivos.

Las ofrendas son una práctica que ha pasado de generación en generación desde que en el México prehispánico se rendía culto a los difuntos con rituales que buscaban encaminar su alma hacia el lugar de la muerte que les correspondía, ya sea el Mictlán (inframundo de los antepasados) o Tlalocan (el cielo de Tláloc).

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