Envoz alta

Ruiz Massieu, Aniquila Principios

Por: Gerardo Viloria

Como si los hechos históricos que han transformado nuestro devenir no tuvieran bastante valía para ser tomados en cuenta, en la antesala de la evocación de una de las más notorias batallas mexicanas contra la intromisión extranjera, 5 de mayo, cuando “las armas nacionales se cubrieron de gloria”; el pasado martes 3, la canciller CLAUDIA RUIZ MASSIEU, solicitó dar fin a los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos.

Estas categorías son ejes rectores de la política exterior que acredita la Constitución de nuestro país y que dieron ascendencia a la nación en los siglos XIX y XX.

Desafiando los canones del derecho internacional, la tercera mujer en la historia de México que ocupa el cargo de canciller, RUIZ MASSIEU consideró que la política exterior mexicana debe cambiar hacia un estatus más abierto y global, sobre todo, en lo que respecta a la iniciativa de No Intervención que ha sido pieza clave de la diplomacia nacional.

Reiteró que “los principios no son dogmas sino criterios que deben adaptarse a las circunstancias de un mundo cambiante”.

En resonancia, en el Senado, sin ganarse el derecho a ser ellas mismas, las presidentas de las comisiones de Relaciones Exteriores, GABRIELA CUEVAS, y de Relaciones Exteriores América Latina, MARIANA GÓMEZ DEL CAMPO, consideraron como “una positiva provocación para discutir” el anuncio de la canciller CLAUDIA RUIZ MASSIEU sobre cambios al criterio internacional de no intervención.

Al respecto, el coordinador de los senadores del PRD, LUIS MIGUEL BARBOSA, alertó que “México no debe tomar la iniciativa en este tema, porque el gobierno de Estados Unidos busca distribuir la responsabilidad de su intervencionismo en la vida interna de otras naciones”.

Mostrando su inclinación e intereses hacia el vecino del norte, el presidente del Senado, ROBERTO GIL ZUARTH, respaldó la posición de la canciller para desplegar el principio de no intervención, pues dijo que México debe responder con base “en que la realidad va cambiando”.

Con referencia a lo antepuesto, con sensibilidad reconocida, mi distinguido colega HUMBERTO MUSACCHIO, refiere que doña CLAUDIA, como así la denomina, “profundiza la línea de entreguismo a Washington…”.

La misma disposición fue adoptada por el ex canciller JORGE G. CASTAÑEDA GUTMAN, medio hermano del destacado y poderoso diplomático nacido en Venezuela y naturalizado mexicano, ANDRES ROZENTAL GUTMAN, quien de acuerdo con el escritor LEOPOLDO MENDIVIL LOPEZ, preside en México el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos; la organización privada más poderosa por su influencia en la política exterior de ese país, misma que publica la revista bimestral Foreign Affairs.

Independientemente que la actual secretaria de Relaciones Exteriores, CLAUDIA RUÍZ MASSIEU haya hecho semejantes declaraciones, puesto que no conoce un ápice de política exterior; no es diplomática de carrera, ni tiene experiencia en ese espacio decisivo para la presencia de México en la esfera mundial, su comportamiento se percibe como resultado de una estrategia delineada entorno al esquema geopolítico del Northcom (Comando Norte), controlado militarmente por el Pentágono.

No olvidemos que el Comando Norte (Northcom) de Estados Unidos fue creado en 2002 después de los ataques del 11 de septiembre del año anterior. Con estas fuerzas armadas, Canadá y México quedan bajo vigilancia y "protección" de Estados Unidos.

La noticia sobre este particular fue publicada el 20 de junio por el Washington Examinery causó que los bloggers de Estados Unidos y Canadá se quejaran por las posibles violaciones a soberanías nacionales y derechos humanos por las operaciones de las fuerzas especiales en esos países.

El experto y especialista en temas militares del Washington Post, WILLIAM A. ARKIN, en su columna "Early Warning", señaló que las operaciones "delicadas" están bajo control de los jefes del estado mayor de las fuerzas armadas de Estados Unidos mediante un programa diseñado para encubrir actividades especiales de sus militares y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Abunda diciendo que "actividades especiales", no es más que un eufemismo de "operaciones encubiertas" en los países de Norteamérica.

Las acciones encubiertas fueron bien descritas por el periodista MARK BOWDEN en su libro La caída del halcón negro, en el cual un miembro de la ultra secreta Fuerza Delta cuenta al escritor que la mayoría de sus actividades jamás salen a la luz pública, "pero cuando leas en la prensa que un presunto narcotraficante o terrorista cayó asesinado en algún lugar de América Latina, puede ser obra de nosotros".

Ahora bien, si es cierto que en la urdimbre densa de estos tiempos complejos la globalización polariza intereses y produce fricciones, la efectividad de la política exterior mexicana exige audacia constructiva sustentada en la confirmación de sus valores y principios.

Es relevante señalar que el no intervencionismo es la doctrina en política exterior que indica la obligación de los Estados de abstenerse a intervenir, directa o indirectamente en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación.

Así, se establece la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos. En este tenor toda nación tiene derecho a relacionarse con el resto de las naciones en un marco de interdependencia mutua, sin que por ello esté obligada a adoptar una ideología política o económica determinada por algún imperio.

Por lo que a México corresponde, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos fueron destacadas a la categoría de principios en legítima defensa.

Una y otra vez Estados Unidos ha intentado inducirnos en sus contingencias bélicas y con la misma perseverancia el Estado mexicano se había liberado de esa pretensión, gracias a esos enunciados que los países que no son potencias levantan como un escudo político y moral contra los propósitos hegemónicos de los más fuertes.

Sustentamos que, afirmados en nuestros valores y en la libertad que nos da estímulo y nacionalidad, estamos obligados a exigir que se honre y cumpla el principio de no intervención.

Para el especialista en geopolítica y articulista de varios medios impresos y electrónicos, MELCHOR ARELLANO CHÁVEZ el optar por la suspensión del principio de No Intervención significaría castrar la ya de por sí alicaída política exterior de México.

Agrega: “Ello revela no solo ignorancia de la historia de la diplomacia mexicana, sino un elemento crucial de autodefensa: ese ha sido un grito desgarrador de nuestro país, frente a la permanente agresión del coloso del norte”.

Este contexto nos permite aseverar que en derecho, la soberanía es un status jurídico que marca la Constitución; pero, en política, la condición de siervo o amo es la que a sí mismo se da un pueblo porque así lo siente y así lo cree.

Sin duda, bajo estos fundamentos, el Presidente de la República, ENRIQUE PEÑA NIETO, el pasado 9 de octubre, aseguró que el Gobierno de México será respetuoso del proceso electoral que se lleva a cabo en los Estados Unidos de América, “porque no intervenimos, no habremos de meternos en los asuntos de otros, como tampoco habremos de permitir que otra nación intervenga en los procesos internos electorales de nuestro país”.

En resumen, vulnera que la señora RUIZ MASSIEU haya perdido de vista que siempre hay manera de hacer posible la grandeza.

La capacidad de desplegar la mirada lejos y la fuerza probada en superar las circunstancias evita que por el apremio de la coyuntura se condene al futuro.

De nuestra historia azarosa, accidentada y contradictoria aprendimos a ser nosotros y no otros.

Tengamos presente que México ha realizado un enorme esfuerzo por asegurar su voluntad independiente, en ella ha habido impulso y vigor por autodeterminarse, por ganar su derecho a ser él mismo.

El fundamento de esta convicción está vigente e indisolublemente ligado al exordio juarista de hace 150 años que reza: "Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz".

 

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