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POLÍTICA AMBIENTAL

 

Por Ing. Luis Eduardo Mejía Pedrero

El gurú de la innovación y mejora continua, Peter Drucker, mencionaba: “lo que no se mide, no se puede mejorar”. A lo cual otros estudiosos en la materia han agregado que tampoco administrar.

Lo anterior aplica también en los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento y en la propia Hidrología.

Si se desea administrar el agua en una cuenca, región, municipio o ciudad es menester conocer la cantidad del recurso en las diferentes fases del ciclo hidrológico, así como en ahora denominado ciclo urbano: extracción, captación, uso, tratamiento, reúso o reciclaje, descarga y lamentablemente, desperdicio.

Solo conociendo la cantidad de agua en cada una de las etapas es posible definir las acciones necesarias para la correcta gestión del recurso. Integrando series históricas de datos estadísticos se puede detectar el deterioro de los recursos naturales o su mejora, encontrar patrones de ciclicidad o tendencias, ejemplo de esto último es el caso del calentamiento global.

Monitoreando los consumos por colonias o las presiones en las tuberías es posible poner en marcha más equipos de bombeo o detectar fallas en el funcionamiento de los mismos. A partir de estas cifras se puede conocer el consumo de energía eléctrica y verificar la eficiencia de operación a fin de programar la reparación o mantenimiento de los equipos y finalmente, tener elementos para el cobro de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento.

En el caso de las lluvias, su monitoreo permite predecir si la intensidad de las mismas rebasa la capacidad de la infraestructura para el desalojo de los escurrimientos que se generan y el conocer la magnitud da pauta para el dimensionamiento de las obras de control.

Los anteriores son solo dos ejemplos del porque la medición es básica para la toma de decisiones y por lo tanto el establecimiento de redes y equipos de monitoreo se han convertido en una prioridad para las autoridades responsables de la gestión del agua.

Regresando al tema del origen de las políticas públicas de la entrega anterior, la medición del agua es la base para el diseño de las acciones gubernamentales. Si no se mide el agua, se están tomando decisiones “en el aire”, sin sustento y con altas probabilidades de falla.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE

Hay pocas redes de monitoreo y medición del agua en el ciclo hidrológico, muchas menos en el ciclo urbano. Su implementación es cara pero en el mediano y largo plazo, los datos que arrojan permiten ahorros considerables. El diseño, instrumentación y operación de estas redes, así como el análisis e interpretación de los datos, es labor ciertamente compleja.

Para asesoría y apoyo en el rubro, a la ciudadanía le sugiero acudir a los organismos operadores de su municipio, a la Comisión del Agua del Estado de México, a la Comisión Nacional del Agua, a la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento o a la Universidad Autónoma del Estado de México donde con gusto, profesionistas en la materia les atenderemos.

Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo luislalo@yahoo.com.mx Twitter @cuencalerma o por Facebook

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