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POLÍTICA AMBIENTAL

 

Por Ing. Luis Eduardo Mejía Pedrero

Imagine la siguiente escena. Cerca del mediodía recibe una alerta en su teléfono celular. Es una notificación de la aplicación del organismo operador de agua potable de su localidad que instaló recientemente. La notificación le informa que el ritmo al que está consumiendo agua, es mayor al promedio histórico y que  su tarifa se incrementará al rebasar cierto rango de consumo, restándole solo diez metros cúbicos con la tarifa baja. Abre la sección de consumo donde se muestran las gráficas de consumo acumulado y promedio para corroborar el porqué de la alerta.

Gracias a la notificación, reflexiona el porqué del incremento en el consumo a pesar de los dispositivos ahorradores que ha instalado, por lo que al regresar a casa decide dar con la causa: una fuga en las instalaciones. Para ello, sigue el manual de recomendaciones editado por el organismo operador, mismo que pudo descargar de la aplicación del celular antes comentada. Cerró las llaves de alimentación de todos los muebles sanitarios y equipos que utilizan agua, así como la del tinaco sin resultados positivos. Nuevamente abre la aplicación y busca la sección de técnicos certificados en plomería al más cercano a su domicilio para que realice el diagnóstico y ponga remedio antes de pagar un sobrecosto.

Lo descrito en los párrafos anteriores no es una historia de ciencia ficción, pues en la actualidad existe ya tecnología capaz de realizar lo dicho a fin de apoyar tanto a la ciudadanía como a las autoridades para realizar una correcta gestión del agua, que de hecho ya se utiliza en varias ciudades del mundo. Es el momento en que el Internet de las Cosas (Internet of things o IoT), ha llegado a la infraestructura de servicios.

Para la innovación e implementación de nuevas tecnologías siempre hay un pero: los costos y el soporte técnico, por lo que los análisis de factibilidad, incluyendo la relación costo – beneficio y el historial de los proveedores es un punto relevante al seleccionar soluciones tecnológicas.

Si queremos contar con ciudades inteligentes o Smart cities, es necesario el cambio de paradigmas e invertir en tecnologías que permitan y faciliten un mejor manejo de los recursos naturales, de lo contrario, el costo que pagaremos como sociedad será enorme.

PIENSA GLOBALMENTE, ACTÚA LOCALMENTE

Sin ánimo de polemizar, la crisis de la gasolina abre los ojos de toda la ciudadanía que sigue siendo dependiente de los combustibles fósiles. Es increíble que aun haya personas que no hayan instalado calentadores solares que, aun en ciudades como Toluca, son muy efectivos y que permiten recuperar la inversión por el gas no utilizado en un lapso de nueve meses en promedio.

La bicicleta no es opción para algunos, el transporte público es deficiente y la movilidad de alimentos y perecederos es muy sensible a los autotransportes.

Solo en época de crisis se hace reflexión, por lo que considero que el actual es un buen momento para innovar en movilidad y el uso de vehículos con fuentes de energía alternativa. Es hora de recordar el título en español de aquella gran película de 1973, “Soylent green” con Charlton Heston y Edward Robinson: “Cuando el destino nos alcance”.

Reciban un abrazo de su amigo, Luis Eduardo Mejía Pedrero. Comentarios al correo luislalo@yahoo.com.mx Twitter @cuencalerma o por Facebook

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