TRINCHERA GLOBAL

Pittsburgh y los crímenes de odio religioso

Por: José Edgar Marín Pérez

El pasado fin de semana mientras la opinión pública internacional tenía puestos los ojos en las elecciones presidenciales de Brasil y en México en la consulta sobre la pertinencia de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional en dicha demarcación (temas para otros análisis), en la ciudad norteamericana de Pittsburgh en los Estados Unidos tuvo lugar un ataque con arma de fuego contra 17 personas, de las cuales al momento 11 murieron y el resto se les reporta en condiciones graves.

No obstante, pese a que por desgracia este tipo de ataques se ha desarrollado con cierta “frecuencia” en Estados Unidos contra mujeres, estudiantes y civiles desarmados, los motivos han sido diversos como el machismo, el bullying, el consumo exacerbado de estupefacientes e incluso de carácter clínico psicológico. Sin embargo, este en particular llama la atención por tratarse de un atetado en contra una sinagoga.

Pero, ¿qué hay atrás de Robert Bowers, el hombre de 46 años que abrió fuego de forma indiscriminada contra la comunidad judía reunida en dicho espacio religioso?, pues bien el antisemitismo tiene su origen incluso antes de las ideas nacional socialistas (nazis) y del holocausto, pueden encontrarse antecedentes de éste incluso antes de la  revolución rusa de 1917.

Bajo esta tónica, podríamos hacer referencia de los innumerables atentados contra la comunidad judía, tal es el caso de aquellos ocurridos en las Olimpiadas de Múnich en 1976, o el atentado contra el museo judío de Bruselas en 2014. Empero, lo que buscan estas líneas es analizar el porqué de estos crímenes de odio.

Pues bien, la razón del odio religioso actual la podemos encontrar en el racismo, que es el odio impulsado por la condición social, descendencia, características físicas, así como en la xenofobia que es el odio a los extranjeros, atreviendo a agregar lejos de una postura semántica que es el miedo a todo aquello que nos es ajeno y por ende desconocido.

En este orden de ideas, si analizamos la historia descubriremos que el antídoto del antisemitismo sería la tolerancia religiosa, misma que en los tiempos contemporáneos no es exclusiva en favor de los judíos, sino también contra aquella comunidad preponderantemente seguidora del islam perseguida por los propios judíos como los palestinos en la franja de Gaza, o de la persecución contra la comunidad católica en países como Nigeria por parte del grupo insurgente extremista Boko Haram, o de la persecución china contra los mojes tibetanos desde el inicio de la revolución cultural con Mao Tse-tung, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Partiendo de esta óptica vuelvo a recalcar, si la solución contra los crímenes de odio religioso es la tolerancia religiosa, entonces ¿qué es lo que ha fallado para menguar estos a nivel internacional?, para responder ese cuestionamiento se afirma que actualmente existen muchos grupos políticos y económicos que impulsan ese odio religioso, es decir, lo que deberían hacer las autoridades norteamericanas que se precian de tener los avances más adelantados en psicología criminal es buscar a aquellos grupos que auspician la persecución religiosa.

Bajo este orden de ideas, para nadie es desconocido la existencia de grupos de ultraderecha en Grecia, España, Italia, Alemania y los propios Estados Unidos que motivan este tipo de acciones, los neonazis o skinheads son unos de ellos, Isis y Al qaeda han sido otros, pero qué pasa con grupos políticos como el denominado tea party integrado por actores políticos del partido republicano que se han hecho celebres por su posición contra algunas religiones que consideran perniciosas.

Bajo este tenor, sería igualmente importante analizar de dónde salen los insumos para perpetrar ese tipo de ataques, pues un ejemplo pudiera ser la tan controvertida Asociación Nacional del Rifle de los Estados Unidos, acusada no sólo de motivar la defensa del derecho constitucional norteamericano de portación de armas, sino por suministrar al igual que muchas armerías a grupos de delincuencia organizada, grupos guerrilleros, terroristas y también de individuos que en grupo o en solitario cometen este tipo de masacres, o ¿cómo explicar que los ataques en Pittsburgh hayan sido efectuados con fusiles de asalto?

Sin duda alguna, el presente es un tema que nos lleva a muchas vertientes dignas de ser analizadas, sin embargo la comisión de este tipo de actos deberían llamar a la comunidad internacional a la reflexión, de lo contrario algún día podríamos tener en cada esquina de cada ciudad del denominado “mundo libre” una guerra santa.

Comentarios y sugerencias: angelnocturno033@hotmail.com

Twitter:@EdgarMaPe  

 

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