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Pensaban Artesanos que el Sismo Afectaría Ventas en Feria del Jarro

Nota: Laura A. Velásquez

Fotografía: Jaime Arriaga

Tenancingo, Méx.- A pesar de que temían que el sismo afectara sus ventas, artesanos se reúnen en la tradicional Feria del Jarro de Tenancingo para instalarse a lo largo de la calle Pablo González Casanova durante 15 días y ofrecer a los visitantes los productos que elaboran con más de 2 meses de anterioridad.

Ya sea para comprar jarros, juegos para café, platos, tazas, saleros, servilleteros, fruteros, floreros, alcancías, azucareras hasta aretes, el señor René Bernal, artesano originario de Temascalcingo acude desde hace 20 años a la tradicional Feria, para ofrecer a los visitantes complementos para su hogar y cocina, los cuales son elaborados a base de cerámica en alta temperatura.

En un recorrido por los puestos instalados a lo largo de la avenida que conecta la Catedral de Tenancingo, con el primer cuadro del jardín municipal, el señor Bernal, recordó que la instalación de su puesto fue a partir del pasado miércoles de ceniza, y será hasta el 25 de febrero cuando regrese a su casa a continuar con la elaboración de sus piezas.

Al respecto, el artesano, comentó que todas las piezas que ofrece son elaboradas y decoradas a mano, por lo que junto con su familia y ayudantes, se preparan desde los primeros días del mes de enero de cada año para iniciar las tareas de preparado, moldeo, cocción y decorado final de todas las piezas o juegos de vajillas para ofrecer en este tipo de ferias, que promueven las tradiciones entre las siguientes generaciones.

Con alrededor de 5 a 8 días para elaborar una taza, el artesano refirió que aspectos como la técnica de decoración varían, dependiendo del tipo de detalles que implementan, ya que en ocasiones tanto el color como el decorado necesitan de mayor tiempo de trabajo.

Con precios de tazas o jarros que van desde los 50 hasta los 85 pesos por pieza hasta juegos de café con 15 piezas en 2 mil 300 pesos, adelantó que cada pieza varía en sus precios debido a que se le dedica un mayor tiempo, sin embargo, para atraer a más clientes trata de incluir en su pequeño puesto diseños originales, novedosos, de colores atractivos, que llamen la atención de quienes por ahí pasan, además de que sea un trabajo garantizado.

Con decorados sencillos como el tradicional “Sol” que requieren de unas horas de trabajo, hasta unos más elaborados como el llamado “Azucena” que triplica el trabajo de dedicación, el señor Bernal, confirmó que afortunadamente, la gente sigue comprando sus productos, los cuales son duraderos y de excelente calidad, muestra del trabajo de artesanos mexiquenses.

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