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NO ES LO MISMO LO QUE SABES A LO QUE HACES

Solo 40% de trabajadores lo hacen en algo relacionado a sus estudios.

La falta de experiencia principal problema.

No es posible que cuenten con ella si no se les capacita primero.

POR: SERGIO GARZA GUTIERREZ

El empleo como en diversas ocasiones en este nuestro espacio lo hemos comentado ilustre lector es una de las problemáticas más fuertes que prevalecen en nuestro país, debido a la falta de creación de los mismos, y al subempleo del que el gobierno federal se pavonea ya que a pesar de que casi llegó a los dos millones de empleos, no da a conocer la realidad de los mismos, el poco ingreso y el solamente contar con trabajos de medio tiempo que en los dos rubros no son capaces de sacar a delante las carencias de las familias mexicanas y tienen que buscar otros horizontes de hacerse recursos los trabajadores mexicanos y dentro de ellos se encuentra el ambulantaje o comercio informar como los tecnócratas le llaman siendo casi quince millones de personas las que las que a esto se dedican día a día.

Pero ahora toquemos un tema más particular como lo es sobre los trabajadores que cuentan con un empleo, y es una verdadera pena que solamente el cuarenta por ciento de los profesionistas han logrado colocarse en trabajos relacionados con sus estudios, o sea solo cuatro de cada diez ejercen en lo que por décadas lograron formarse, lo que estudiaron en sus universidades, lo que hace a este país el estar nadando para no ahogarse siendo un derroche de conocimientos adquiridos por la sociedad y que no se ponen en práctica por la falta de oportunidades o trabajos especializados en lo que ellos se encuentran más capacitados, esto lo da a conocer la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del tercer trimestre de 2015.

Se dice que parte de estos problemas se aquejan porque los empleos no son cubiertos porque a los aspirantes les falta experiencia o habilidades específicas, entre otras características que les permitirían sobresalir del resto, pero como quieren que se cuente con experiencia si no se dan trabajos aunque sea de niveles básicos para que cuente con dichos conocimientos específicos, si se cierra las puertas a todos aquellos salientes de las universidades, o de aquellos que pretenden hacer sus servicios sociales, y cuando llegan a solicitar los empleos que hay disponibles lo primero que se les pide es experiencia cuando nunca se les ha dado la oportunidad, y este es un serio problema que todos los años se hace más grave, esto si contamos de que en este momento en el que comienzan nuevos ciclos escolares, se tienen además cuatrocientos cincuenta mil profesionistas que han salido de sus universidades y solicitan ser empleados y tener trabajo, esta cifra es anual entonces podemos ver la bola de nieve que cae en todo momento sobre la problemática laboral en México.

Este número es corresponsable a las cifras rudas que se tienen que el cincuenta y seis por ciento de los desempleados cuentan con menos de treinta años de edad, o sea son personas que vienen saliendo y no encuentran espacios laborales, y este porcentaje ha sido el más negro de las últimas décadas en México, por lo que no se puede intentar tapar el sol con un dedo, y se ve aún más oscuro para los próximos años.

El titular de Investigación y Estadísticas del Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) comenta textualmente: “la presión demográfica es más intensa que en años pasados debido a que en México los profesionistas llegan a la edad de trabajar a una mayor velocidad que el proceso que genera empleos, los inconvenientes que enfrentan los profesionistas no se limitan a la carencia de trabajo, también les frena que no sepan un segundo idioma o no cuenten con un conocimiento específico que la empresa exige, ya que el principal problemas que prevalece en México son inexperiencia, carencia de habilidades específicas, no hablar inglés, tener problemas para trabajar en equipo, el aumento de competidores y las condiciones del mercado laboral son los principales obstáculos a los que se enfrentan.

Los famosos “peros” están al orden del día, ya que por un lado a pesar de que cuenten con el título profesional, no tienen experiencia, muchos de ellos rebasan la edad; saben manejar una habilidad específica exigida por la empresa, su segundo idioma es insuficiente, muchos no aceptan cambiar de ciudad, en fin, hay mucha tela de donde cortar en cuestión de trabas cotidianas.

“La oferta de egresados y la demanda de trabajadores difícilmente se sincroniza, pues hay obstáculos para que encuentren un empleo que corresponda a sus habilidades, destrezas y conocimientos, pero también hay candidatos que no cubren las necesidades de las empresas, tienen que especializarse y aprender cierta habilidad específica antes de terminar la carrera, porque eso los va a distinguir de otros competidores, debido a que en la actualidad las exigencias del mercado laboral son muy rígidas y a veces hasta excluyentes”.

Las carreras con una mayor problemática por el número de egresados porque muchas ocasiones los trabajos aceptan a cualquier universitario de ellos para la misma labor son administración, contabilidad y derecho, son las carreras que al ser similares sus estudios, y sus funciones compiten dentro de ellas mismas a la hora de buscar a quién emplear, por lo que el esfuerzo en ellas debe de ser mucho mayor, contar con estudios que vayan mucho más allá de licenciaturas como lo es maestrías, diplomados y hasta doctorados, lo que dificulta que muchos de los recién egresados cuenten con esos niveles de exigencia y luego para subempleos mal pagados o en donde se no se aproveche al cien por ciento sus capacidades profesionales.

Por todo ellos, dicen los que se encuentran del “otro lado de la barandilla”, o sea los empleadores, que es fundamental que las universidades cambien sus planes de estudio, que los actualicen con las demandas sociales actuales y tecnológicas, que creen nuevas carreras que sean de mayor provecho y las que se tienen ya, logren superar esos baches entre el tradicionalismo de las mismas y las necesidades que el mundo globalizado requiere.

A pesar de que por un lado los universitarios exigen nuevas plazas y empleos, y los empleadores mayor capacitación, entre los dos solo existen trabas y críticas unísonas que no llevan a nada bueno ni positivo dentro de ellos, por lo que considero que es tiempo que primero se legisle al respecto con una reforma educativas y en alguna forma hacer entender a las empresas que la nueva sangre, la más actualizadas y recién preparada les es de provecho, pero en fin, ojalá y por el beneficio de todo el país se haga algo con este severo problema: HASTA AQUÍ MIS LINEAS…

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