molcajete

Molcajete

 “Inútiles”

Om Christian A. Pechir

Así es querido lector, inútiles resultaron ser las ilusiones y expectativas generadas en el proceso electoral pasado en el Estado de México, que resultó ser un verdadero desastre. Inútiles porque los números no engañan y reflejan la realidad: siete de cada diez mexiquenses no votó por el señor del Mazo; o viéndolo de otro modo: uno de cada seis votó por el priista. Y aun así mi estimado, Alfredo del Mazo III será gobernador. Se impuso la monarquía ante la defensa absurda y gritos presumidos de que México es un país democrático.

Inútiles, porque “haiga sido como haiga sido”, la alternancia en el gobierno del Estado de México era más que necesaria; y era necesaria por tres razones principalmente. 1) Brindar oxígeno al sistema democrático ahogado. 2) Que a la ciudadanía le regrese un poco de credibilidad hacia a las pútridas instituciones. 3) Que la persona que llegaría –diferente al heredero de la dinastía- lo haría en circunstancias no cómodas y estaría obligada y presionada a hacer las cosas mejor (o distintas).

Pero no fue así. Los efectos de las inútiles ilusiones tuvieron un resultado contraproducente. Este suceso significa ser el quiebre del sistema electoral y que se siguen arrastrando las fallas de otrora. Las reglas del juego interpretadas a modo, la equidad violada y ultrajada vía el clientelismo, programas sociales antes de la elección, uso majestuoso del aparato del Estado, así como los cuestionados fallos y resolutivos de las instituciones y autoridades electorales que, por supuesto hacen imposible y difícil el poder fiscalizar, documentar y sancionar. Y obvio, el hecho de que la partidocracia de manera cínica y descarada está dispuesta a realizar cualquier tipo de acto para conservar sus bastiones de poder.

Y es que también se creía que métodos extralegales como: “mapacheo”, “urna embarazada”, “fallas en el sistema”, “compra de voto”, “urnas alteradas”, “acarreo”, etc, estaban superados, pero no, haga de cuenta que tuvimos un “deja vu” a los años ochenta/noventa, por lo que lejos de imponer reglas claras, limpias e iguales, desde antes, todos y todas se declaran ganadores y listos para judicializar el proceso electoral, dejándonos a usted y a mí como siervos de acciones que lo único que hacen es reforzar el control político.

Las puñaladas a la democracia mexicana fueron evidentes, y el gran perdedor, los ciudadanos. Se está demostrando lo inoperante de la “gran” reforma política que fue anunciada como bombo y platillo, pero lo único que ha dejado ver esta “brillante” reforma es que el tiranosaurio rex sigue ahí, sembrando miedo y desconfianza.

Aunado a todo lo anterior, se dejan venir los numerosos análisis y los “hubieras”. Soluciones hipotéticas como la “segunda vuelta”, que sólo fungen como paracetamol para calmar el dolor. Sin duda, la asignatura que deja muchos pendientes dentro de todas estas innumerables conclusiones es la de las candidaturas independientes, que en estas elecciones estuvieron lejos de ser esa vía alterna para mejorar la representación política, por lo que se antoja la pregunta obvia: ¿serán las candidaturas independientes una opción que verdaderamente fortalezca la participación activa y responsable por parte de los ciudadanos en la definición de los asuntos públicos? En fin, no nos queda de otra más que como niños regañados en la esquina de una pared hagamos (resignados) el recuento de los daños, así como dice la canción de José José, “Preso”: “mira si estoy tonto de verdad que pienso que si obras mal, es culpa mía; mira si me has hecho no ser yo, que en lugar de hacerte daño, te protejo; vamos a decirnos la verdad, si te pudiera borrar, te borraría”… y así mi querido lector; si quiere, sírvase un tequilita.

Después de este ejercicio en laboratorio, para el 2018 no habrá ciencia, lo único rescatable e interesante será el juego que la oposición lleve a cabo de manera estratégica para hacerle frente a la corrupción arraigada, y de esta manera, pasar –ahora sí- del paleozoico al mesozoico.

Con un nudo en la garganta, me parece que se ha dilapidado la poca credibilidad existente y como tristemente afirmó Demócrates: “todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. Pero como siempre, usted tiene la última palabra.

Feliz semana.

@OmPechir

 

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