Molcajete

 

“Ansiedad (im)paciente”

 

Om Christian A. Pechir

Así, mi estimado lector, es como estamos. Ansiosos por el anhelado cambio, ansiosos por la tan esperada llegada del paladín que nos sacará del atolladero y de nuestra incapacidad para dar ese paso exitoso que han dado otras democracias en el mundo. Ansiosos porque llegue nuestro momento, que aparezca nuestro Macron francés; el símbolo de juventud que pueda lograr la consolidación de este país herido, maltratado, ultrajado. Alguien que nos haga arribar a la nueva etapa para México, que desde hace décadas está agonizante por los pésimos gobiernos.

Pero por el otro lado, pacientes, pacíficos, expectantes e, incluso, indiferentes ante los sucesos que ocurren. Ya todo nos parece normal, las marchas, movimientos, manifestaciones, quejas y denuncias “nomás” no superan la historia corrompida y sólo apostamos a las ideologías mediocres que parecen tener la encomienda de seguir destruyendo al país.

Es increíble creer a estas alturas los postulados del electoralismo con ánimos mentirosos de rehacer y reconstruir todo. Los mesías jactándose de ser ellos o ellas la panacea y que todos sus contrincantes son los malos, los delincuentes, los corruptos e ineptos.

Pláticas necias en las conversaciones familiares, posturas infundadas e incongruentes en las redes sociales, todos y todas a la defensiva si tu ideología no es afín o si una queja les pisa el callo. Todos y todas defendiendo a capa y espada a su caudillo gritando a los cuatro vientos que dejarán huella y que es la o el indicado para construir el gran futuro que todos necesitamos. Ansiosos por que su líder, al llegar al poder, mande sus promesas al archivo de su respectivo partido político. Lo prometido en campañas ya no importa, el chiste era ganar, aunque se pasara por encima de los votantes que sólo se beneficiarán sexenalmente por gorritas, tarjetas o mantas que a los pobres les servirá para usarla como techo de su casa.

Ahora, lo importante será recuperar lo invertido en las campañas y cumplir con los favores y los apoyos brindados. Ceder las posiciones negociadas y a preparar el camino de las licitaciones y contratos traducidos posteriormente en corrupción e impunidad.

Pero así, esperamos ansiosos pero pacientes la llegada triunfal del adalid con mente reformadora y una serie de iniciativas que sólo volverán a poner en jaque mate el desarrollo del país, y de esta manera mi estimado lector, “tropezamos de nuevo y con la misma piedra, en cuestión de política nunca vamos a aprender, porque es bien sabido que el que el voto entrega, de cualquier manera tiene que llorar.

El menú sigue creciendo su oferta. Asesinatos a periodistas, huachicoleros, instituciones infectadas que siguen rapiñando el sistema y el erario, intervencionismo militar, alianzas y coaliciones de partidos que, lejos de ver por el desarrollo de un país, piensan cómo hacer un frente contra el que hasta ahorita le está quedando el disfraz del redentor para hacer ver a los mexicanos que pronto tendremos a nuestro Macron.

Nada más que a diferencia de los franceses que no perdieron el tiempo en voltear a ver una ambiciosa agenda propositiva y benéfica, los mesías mexicanos proponen una agenda retrógrada que nos quiere vender la nostalgia de las acciones insurgentes de la Independencia o las cabalgatas revolucionarias, en lugar de asumir un plan progresista.

Pero la mala noticia mi estimado lector, es que nuestro Macron, al paso que vamos, va a tardar en llegar; significaría romper con el statu quo del sistema pútrido, y nosotros, mientras tanto, ahogados en nuestra ansiedad paciente, prefiriendo forzar el discurso, el mensaje, el liderazgo encantador e inteligente de un Emmanuel Macron, en las podridas y mediocres propuestas que estamos viendo en acción, debatiendo y prometiendo.

Y la vox populi como veleta gracias a las encuestas a modo y estereotipos marcados por la opinión pública para resaltar un determinado (des)prestigio. Roguemos a Dios que los estimados y la realidad coincidan, de lo contrario, una vez más estos instrumentos en los que depositamos nuestra fe demostrarán que las interpretaciones por estos estereotipos fallaron una vez más. Por lo mientras, calmemos nuestra ansiedad.

Feliz semana.

@OmPechir

 

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