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Molcajete

 “El poder de las redes”

 

Om Christian A. Pechir

 

Y no son las del hombre araña querido lector. Me refiero a Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, YouTube, etc. Éstas, las que llegaron para quedarse y ser el medio, por excelencia, de cualquier tipo de comunicación.

En participaciones pasadas he manifestado la importancia de las redes sociales, pero hoy las abordaré “ex profeso”, porque tal parece que lo más importante hoy en día, es hacer algo viral, para bien o para mal. Y lo peor, que ya ahorita pesa más una persona con cierto número de seguidores que el mismísimo Miguel Hidalgo.

Las redes sociales se caracterizan, principalmente, porque es un terreno en donde “todos somos iguales”. Escritores, locutores o conductores que antes emitían opiniones y eran escuchados por limitados canales, hoy con la maravilla de las redes sociales las posibilidades de ser visto, leído o escuchado se han ampliado. Ahora cualquiera puede convertirse en “líder de opinión”, basta con ver a cualquier “hijo de vecino” convertido en uno de los más grandes “influencers”, donde incluso, la mercadotecnia ahora tiene que recurrir a ellos para que sus productos o servicios sean sólo mencionados y dados a conocer.

Por otro lado, el vicio de las redes sociales es muy adictivo, porque por ser un espacio “de todos”, resulta ser muy satisfactorio para una persona que está detrás de una red social, poderse comunicar con cualquier otra, y no sólo eso, hasta se puede insultar o desfogar toda una carga emocional. Este hecho convierte también a las redes sociales en un excelente psicólogo, donde aparte, con toda la libertad nos sacamos “selfies” o damos a conocer nuestros logros para que nuestros “amigos” nos digan “eso” que queremos y nos gusta que nos digan; que nos alimenten el ego; es más, hasta rezar, ese acto íntimo, privado que cualquiera de nosotros realiza, hoy en redes sociales nos enteramos también cuando un “amigo” o “amiga” lo está haciendo.

Otro aspecto fundamental de las redes es su capacidad de evaluación. Un pulgar hacia arriba, una carita o un corazón es razón suficiente para saber si “le estamos cayendo bien” a la gente o nuestra “frasecita” será “trending topic”. Y lo peor que le puede pasar a una de estas personas “feisbuqueras” o “instagrameras” o “tuiteros”, que alguien que considera su “amigo” o “amiga” no le haya puesto “like”, es la peor ofensa que puede recibir.

También las redes sociales, dentro de este papel de “evaluador” que juegan, sirven para saber lo que la gente está “diciendo”; qué es lo que opinan de un personaje, de un gobierno; pueden detectar alguna crisis de imagen o reputación; qué se piensa de una marca o de un producto; incluso, ya las redes sociales son los principales espacios para levantar encuestas o hacer “focus group”. Ni modo, así el poder de las redes; una cosa que inició como “algo de jóvenes” o “algo de amigos”, son hoy el canal de comunicación donde prácticamente si no tienes presencia, no existes. Así que mi estimado lector, si no tiene abierta alguna cuenta de redes, hágalo después de echarse su molcajetazo.

El poder de las redes sociales ha llegado hasta tal punto, que éstas se han vuelto en las protagonistas de importantes pirámides de opinión. Han generado una turbulencia digital y mediática que va desde el mundo del espectáculo a temas de índole político, económico; vaya, el tema que sea de su interés; brindan la opción maravillosa de poder conocer, opinar y hasta ser parte de un “grupito”. Y no se preocupe si alguien lo ataca o no piensa como usted, tiene también el poder de eliminarlo o bloquearlo para no saber nada más de esa persona “desquiciada”.

Tan importantes son las redes sociales, que hasta la gestión de “tribus on line” existe. Este tipo de gestión las monitorea para que se conozca al día la opinión de una determinada audiencia; conecta y hace interactuar con cierto público, descubriendo a los usuarios más influyentes -y no sólo eso- ofrecen la posibilidad de contactar directamente con ellos; hacen análisis automáticos de datos, donde cada mención es analizada exhaustivamente; así como el generar y tener a la mano informes personalizados.

Las redes sociales no desaparecerán; al contrario, las seguirán inventando. Pero querido lector, dimensionemos y racionalicemos su uso; no se deje llevar por toda esa gran bola de nieve de estímulos sin freno. Le aseguro que también leer un buen libro en lugar de los comentarios que le hacen sus “amiguitos”, le va alimentar más el alma y lo va a estimular más a hacer algo por el prójimo; por eso digo: #MenosFaceYMásBook.

Feliz semana. @OmPechir

 

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