molcajete

Molcajete

“Vencen, pero no convencen”

 

Om Christian A. Pechir

Así Saúl Álvarez en la pelea del sábado con Julio César Chávez, hijo. Una pelea que, como muchas cosas en México, deja mucho que desear; deja un sabor amargo, como el típico sabor que los mexicanos tenemos día con día.

Y como todo en México, un show. Un show en el que una vez más la mercadotécnica y la farsa fueron los grandes triunfadores y en donde la conclusión de la “vox populi” fue: pues “bisnes son bisnes”. Pero, ¿qué tal?, un país al tanto de la tan esperada “pelea del siglo”, como muchos se atrevieron a llamarla, pendientes de todos y cada uno de los detalles. Las apuestas se hicieron llegar; ¡y claro!, tampoco faltó la organización de la convivencia botanera en casa de algún amigo o la reservación en algún bar o restaurante con dos o tres meses de anticipación.

El ser espectador de un evento de esta naturaleza, por supuesto me hizo reflexionar o realizar analogías con todo lo que sucede en México. Adivinen cuál fue el primer aspecto en la lista. ¡Por supuesto!, la política querido lector. Se me vinieron a la mente todas las conferencias de prensa previas a la “pelea del siglo”: negociaciones, llegadas al precio de los boxeadores, el peso, el lugar (por supuesto que, en Las Vegas, Nevada); y la cereza del pastel: toda la sarta de ignominias de un peleador a otro, y ambos declarándose los vencedores de la pelea. ¿Les recuerda algo similar en la política mexicana?

En efecto, en pleno proceso electoral, observamos a los candidatos: negociaciones, llegadas al precio, el peso de los ataques, el lugar y formato de los debates; y la cereza del pastel: toda la sarta de ignominias de un candidato a otro, y todos declarándose los vencedores de la jornada electoral. ¡Ah!, y me faltó. En el caso de la pelea, las marcas y patrocinadores, así como los fans defendiendo a su boxeador como alguien tapado de los ojos tratando de darle a la piñata. Y en el caso de la política, los padrinos, patrocinadores y los seguidores defendiendo a su candidato como alguien vendado de los ojos queriéndole pegar a la piñata. Todos, ansiosos por el gran show, y todos convertidos en expertos en este deporte y en expertos en esta ciencia. Unos defendiendo sus apuestas, y otros, queriendo cuidar su trabajo o tener uno.

Vimos una pelea en donde los deudores principales fueron el “Canelo” y “Julito”. Ambos, con la salivita bastante caliente antes de la pelea, con esas miradas matadoras entre ellos en las fotos de publicidad y en los medios de comunicación. Queriéndose espantar el uno al otro, y provocar en los seguidores, el asombro por quien tiene el abdomen más marcado y quien está en su verdadero peso.

Así los distinguidos candidatos. Todos con la salivita caliente queriendo mostrar quién tiene el músculo más grande, quién suelta las miradas más provocadoras y quién demuestra que está cumpliendo con las reglas, metodologías de un debate y de la gran aclamada “imagen pública”.

Pero, lo que hay adentro de los guantes es lo de menos. Lo que hay detrás de las propuestas es lo de menos. La preparación es lo de menos. La capacidad de salir de un ataque/problema, es lo de menos. Cualquier persona con la intención puede ser un boxeador y cualquiera un candidato; ¡claro!, nada más que en México para estar en el verdadero show, ese, el que vale millones de dólares, el que los reflectores voltean a ver, es indispensable el apellido o la capacidad de negociar peleas a modo para que seas el “indestructible”.

Y al final, la jornada electoral terminará y tendrá que haber un vencedor; el “gran vencedor” o la “gran vencedora”. Así, como en la “pelea del siglo”, donde el vencedor, una vez más, dejar un sabor amargo; vence, pero no convence; el principal afectado y decepcionado, el espectador, el aficionado.

En las elecciones igual, la persona que gane vencerá, pero no convencerá; y el principal afectado y decepcionado será el ciudadano. Así que estimado lector, quiere darle más sabor al caldo, haga sus apuestas y vaya organizando la noche botanera con los cuates para ver salir a quien su presidente de partido, le levante la mano.

Feliz semana. @OmPechir

 

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