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Molcajete

“En medio del torbellino”

 

Om Christian A. Pechir

A pocos días de llevarse a cabo las elecciones en tres estados, y que serán éstas el banderazo de salida de la carrera kilométrica al 2018, los mexicanos seguimos en medio del torbellino –no sólo en lo local, sino en lo nacional e internacional- y no así los candidatos ni políticos como muchos podemos suponer, que son ellos lo que protagonizan la debacle; ellos, estimado lector, están haciendo su papel y jugando el jueguito donde ingenuamente nos tienen a usted y a mí tras la zanahoria electoral.

Y es que, por un lado, las campañas siguen y siguen, y no se ve una dirección clara que a los mexicanos nos dé “tantita” certeza o tranquilidad. Promesas infundadas, cacería de brujas, circos enlodados, incongruencias desorbitadas cinismo en su máxima expresión; aunado a la corrupción, crimen organizado, impunidad, gasolinazos, y así me pudiera seguir y no terminaríamos nunca. Aquí lo importante, mi estimado lector, es ganar a como dé lugar.

Por el otro lado, tenemos la situación internacional. Aún seguimos diagnosticados por el síndrome post traumático “Donald Trump” (más peligroso que el Alzheimer), el TLC brincando la cuerdita, pero ahora también es la situación geopolítica de Inglaterra, Venezuela, y quizá, próximamente Francia. Pero la cosa no termina aquí, también tenemos en el menú de los postres, la tensión y amenaza de una “guerra mundial” entre las estrellas de la película: Estados Unidos y Corea del Norte, que tienen, junto con sus respectivos aliados, a las Naciones Unidas de cabeza. Esto me recuerda mis clases de Historia Universal, donde tal parece que estamos haciendo un repaso de los mismos capítulos que va, desde el siglo XVIII, hasta la actualidad.

Y es de esta manera que hemos caído en un tipo de depresión colectiva, en donde estamos resignados a votar por el “menos peor”; en ver si acaban de atrapar a los corruptos que faltan; en estar esperanzados por si el presidente y su dream team van fuerte y con todo; en ver si es cierto que, en el cambio de gobierno, a los servidores públicos ya no les van a descontar de sus nóminas para fines partidistas; y de rogarle a Dios que Trump no amanezca de malas para que, a través de un tuit, declare la guerra al mundo, se salga de la OTAN o quiera construir otro muro que los aísle de todos.

Pero querido lector, en estos tiempos de frustración, paralización, falta de interés y rechazo, le recomiendo no ver la serie de televisión “13 razones porqué”, ya que es no apta en estos momentos para el país que, al paso que vamos, va directo al suicidio.

Y lo peor. Actualmente en estos vaivenes, las redes sociales vienen, prácticamente, a sustituir la teoría social y política aristotélica. Hoy en día, Twitter y Facebook se han convertido en el ágora, arcontes y areópago, donde los asuntos públicos se tratan y se discuten con diatribas, discursos y propuestas “impactantes” en 140 caracteres, dimes y diretes, réplicas ofensivas, propuestas resumidas en memes; vaya, hasta se han convertido en el botón rojo que puede provocar una guerra mundial, una guerra fría, tibia, caliente, o un simple berrinche monárquico.

Entonces, como las redes sociales ya hoy lo son todo, y esto sin duda es un gran fenómeno, las nuevas teorías y tendencias se deben de estar cocinando en una mente brillante de algún intelectual o gurú. Los planes de estudios de las universidades tendrán que re-direccionarse, ya que en esta nueva y futura “Social Network Theory”, carreras universitarias como Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas, Mercadotecnia, Filosofía, Letras, Administración Pública, Sociología, Historia, Economía, Relaciones Internacionales, Diseño Gráfico y afines, tendrán que ser sólo una profesión, donde el alumno tendrá que aprender, desde una cuenta en redes sociales, a manejar, pero “bien y de calidad”.

En fin, mi estimado lector, después de un “puentecito” que a nadie le vino mal y en medio de este agreste torbellino, los mexicanos estamos –como lo dice Julio Hernández “Astillero” en su libro- “encabronados”; o bien, como lo señaló en su columna del domingo Luis Rubio citando a Pankal Mishra, “vivimos en la era del enojo”. Pero no se enoje, mejor inhale luz y exhale paz.

Feliz semana.

@OmPechir

 

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