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Molcajete

“In memoriam”

Om Christian A. Pechir

Mara Castilla era una joven, quizá, con muchos sueños por querer realizar y toda una vida por delante. Tenía 19 años y emigró de su natal Xalapa, Veracruz, dejando a su familia para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP). Al estudiar esa carrera, se infiere que muy probablemente quería hacer algo por el pútrido sistema político que tiene desangrado a este país.

Estuvo desaparecida durante ocho días luego de abordar una unidad de la empresa Cabify en la ciudad de Puebla, y fue brutalmente golpeada, violada, asesinada por estrangulamiento por un hombre que, ante la indignación social, no se explica o no se concibe tanta crueldad en un ser humano.

Pero esta impiedad no es más que el reflejo de un país ingobernable con violencia desbordante; un país donde matar, ser corrupto e impune es normal. Un país donde sólo con un twitter expresando condolencias, se presume que se está trabajando, que están persiguiendo a los asesinos, a los violadores y que les van a aplicar todo el peso de la ley. Como si un twitter de los sátrapas sanara el sufrimiento de los familiares (que de ahora en adelante será eterno), no sólo de Mara, sino de todas las víctimas de la violencia que está inundando a este país.

Y mientras esto pasa, los marrulleros políticos festejan la Independencia de México, postrados tal cual tiranos en balcones de edificios viendo, disfrutando y carcajeándose en medio de fuegos artificiales. Una “primera dama” engalanando un vestido en honor y en señal de solidaridad con las víctimas de Oaxaca, como si vestir prendas representativas de entidades federativas resolviera los daños ocasionados por el terremoto. Una señora Anahí, esposa del gobernador de Chiapas, subiendo videos en Facebook actuando estar trabajando por los damnificados, pero que estaba más preocupada por su pelo despeinado. Un Instituto Nacional Electoral que se auto-complace con presupuestos millonarios para partidos políticos y para ellos mismos, en lugar de velar por las miles de familias que perdieron lo poco que tenían en el terremoto. ¡Ah claro!, pero Peña Nieto cumplió con su twitter y un recorrido, donde le asombró más ver “güeros” que el desastre y los daños que tenía enfrente. Se me olvida también hacer mención de la buena obra de los diputados donde tiernamente aprobaron donar un día de dieta para los damnificados en Oaxaca y Chiapas por el sismo y el huracán Katia. ¡Gracias señores diputados!, ustedes siempre tan atentos y alertas con los problemas del país.

Señor presidente, ¿Qué pasaría si lo que sufrió Mara le hubiera sucedido a alguna de sus hijas o a una de las hijas de su esposa? ¿Le sería suficiente un twitter donde le expresamos nuestras condolencias? ¿O presionaría a su Fiscal carnal para encontrar a los culpables? ¿Se pondría, ahora sí, a velar por la integridad de las mexicanas? Pero no se preocupe, no piense tanto, como lo suele hacer, seguramente no sucederá, ya que, a diferencia de Mara, sus hijas gozan de vehículos, protección y guaruras; cosa que, si Mara hubiera tenido, estaría viva. Señor presidente, un país no se gobierna en twitter o redes sociales, si eso es lo que le gusta, mejor conviértase en youtuber, y de una vez pásele el tip a su séquito y a sus secuaces los gobernadores.

“Mara era una chica alegre y con muchos amigos, aunque también suele ser callada con la gente que no conoce, pero con la que sí, habla mucho. Le gusta mucho el cine, sobre todo las películas de Disney. A mi hija todavía le encantan las caricaturas y todo eso” -Gabriela Miranda, madre de Mara.

#JusticiaParaMara.

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