molcajete

Molcajete

 

“No hay chile que les embone”

 

Om Christian A. Pechir

No estimados lectores, no los estoy albureando. Así el léxico del primer mandatario Peña Nieto, que después de su participación en la toma de protesta del Congreso del Trabajo, al ser abordado por miembros de la prensa, una de sus respuestas (coloquial, como ha sido todo lo que tiene que ver con él) a las dudas sobre la captura de Javier Duarte y a la inédita crisis de corrupción e impunidad que enfrenta México, fue: “No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos”. Nada más ni nada menos.

Y la pregunta es: ¿no merecemos esto los mexicanos? ¿Qué habremos hecho en nuestras vidas pasadas para ser acreedores de una situación como ésta? Creo que hemos perdido la capacidad de asombro y, para que no nos duela tanto el golpe, nos desahogamos con los memes, bromas y burlas, como si todo esto fuera el castigo que, desde nuestras entrañas, estamos pidiendo a gritos que escarmienten los corruptos.

Pero más bien, y citando la jerga del Presidente de México, a todo el círculo de corruptos sí “hay chile que les embone”, y es precisamente la orgía y el festín de la corrupción con la que se pasean mofándose de los mexicanos con estandartes de zares anticorrupción.

Y no es aversión, es el hartazgo social ante la corrupción aguijoneada, impunidad desenfrenada, complicidad manifiesta e inseguridad depravada las que tienen agotada, no sólo al régimen, sino también a la inteligencia de un colectivo que quiere de México, algo no mejor quizá, pero sí por lo menos digno. Pero es momento de hacer valer la voz, la palabra y nuestra misma inteligencia para demostrarles que los “chiles que no embonan” es el aumento de homicidios, las fosas halladas, exoneraciones “carnales”, diputados cómplices con fuero, propiedades adquiridas ilícitamente intactas, sonrisas ofensivas de detenidos, justicia caprichosa, OHL, Odebrecht, Higa, y así pudiera continuar.

Todo lo anterior en medio de una antesala de elecciones en 2017 y 2018, donde la burla es la oferta del sistema, de la partidocracia y de la justicia. Y eso sí, ante la alfombra roja electoral, nada es más importante que el que esté limpia a la hora de que pase el ciudadano a votar para que crea que todo está limpio y para que se nos olviden los millonarios gastos que se convierten en el botín perfecto de la política.

Sigamos a la expectativa de esta larga jornada electoral que termina hasta el 2018 querido lector. Una carrera en donde la propuesta política será quién sabe más de cinismo en lugar de civismo, quién tiene la casa o rancho más grande con recursos públicos, quién sale más en los memes o quién lucha más contra la corrupción siendo parte de ella.

Desde hace algunos días, he venido infiriendo que son estos ingredientes los que le van a dar sabor al caldo: la corrupción que, a diferencia de otros años, ya está oxidando las tuberías; la impunidad a los que roban sin gobernar; y las supuestas acciones anticorrupción.

Pero algo nos debe de consolar. Nuestros departamentos de justicia en Estados Unidos, Guatemala e Italia, que se han encargado de lo que México no ha podido hacer. Ojalá la globalización nos siga dando palmaditas de aliento; quién quita, y en próximos días, detienen a otro gobernador. Ojalá que así sea, porque faltan algunos de los 22 gobernadores que, a la tutela de Peña, han desviado recursos para hacernos saber que la abundancia sí existe. Pero recuerde, como dice Celia Cruz, la vida es un carnaval, no se crea todo lo que le dicen.

En fin, a vísperas de debates electorales, como el de mañana con las y los candidatos del Estado de México, seamos prudentes ante las colas largas y acorazadas que pueden amenazar con sacudirla y golpear al dinosaurio y reptil que ataque. Y sería muy bueno, que cada uno de ellos y de ellas, se lleve su latita de chiles, para ver cuál les embona y cuál no.

Feliz semana.

@OmPechir

 

Leave a reply