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Molcajete

“Tantita madre”

Om Christian A. Pechir

Hace unos días los mexicanos volvimos a ser víctimas del cinismo con el que los secuaces de Peña Nieto se manejan, y es tal la desfachatez que en este país la ficción ha rebasado la realidad.

Y es que, por primera vez en la historia, o por lo menos, desde que tengo uso de razón, los mexicanos no habíamos sido testigos de que, en un acto oficial, en Palacio Nacional y con recursos públicos, se presumiera la develación del retrato de Luis Videgaray; acto que por mucho significa una mentada de madre.

La imagen o retrato (en óleo, de hecho) de este señor, quien por cierto llegó a la Secretaría de Relaciones Exteriores en calidad de aprendiz, figura ya en el “salón de la fama” de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y estuvo acompañado por el Club de Toby: Antonio Meade, Aurelio Nuño, Agustín Carstens y Enrique de la Madrid.

El problema no es que exista el retrato de todos los paladines de la política económica, fiscal y tributaria de México, sino que a este distinguido Club se le ocurrió la idea de festejar a su integrante y amiguito Videgaray gritándolo a los cuatro vientos, como si su paso como Secretario de Hacienda y Crédito Público hubiera sido brillante; ¡por Dios, ya ni los Premio Nobel mexicanos!

Este tipo de sucesos, donde parece ser que la prioridad de estos cuatitos, antes que la situación crítica que impera en México, es la guerra de egos y posturas monárquicas, tal cual a la Enrique VIII. ¿Y quién fue Enrique VIII?, pues Rey de Inglaterra y Señor de Irlanda de 1509 hasta 1547 perteneciente a la Casa Real de Tudor, quien ejerció el poder más absoluto entre todos los monarcas ingleses.

Pues resulta que Enrique VIII nombró en 1535 a Hans Holbein: artista, retratista e impresor alemán, como Pintor del Rey, gracias a la serie de retratos y dibujos en color que efigian a muchos personajes de la Corte de aquella época, donde precisamente destaca la del propio Enrique VIII, y que se encuentra actualmente expuesta en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Holbein llegó al círculo monárquico inglés bajo las órdenes de Thomas Cromwell y Ana Bolena (segunda de las seis esposas que tuvo Enrique VIII), quienes fueron ejecutados por orden de Enrique VIII. Holbein pudo sobrevivir hábilmente a la caída de Cromwell y Bolena, y aunque era el Pintor del Rey, se dice que nunca pudo superar la muerte del que fue su jefe por excelencia, el mismo Thomas Cromwell.

Y para no dejarlo picado, el tal Holbein murió durante una epidemia de peste, mientras trabajaba en otro retrato del Rey Enrique VIII en 1543 (se desconoce con exactitud el día de su muerte). Su éxito artístico se basó en los retratos realistas, en los detalles de la piel, pelo, ropajes y ornamentación, así como de su gran talento para representar con exactitud cada una de las diferentes texturas, que resaltaban las características esenciales de sus retratados.

Después de este breve recorrido histórico, pues así las cosas en México estimado lector, que nos hacen recordar y retroceder a este tipo de prácticas tiránicas y egocéntricas, como la de Enrique VIII, que quiso inmortalizarse con su famoso retrato elaborado por Holbein. Obvio fue tan insultante la práctica de los discípulos peñistas, que el reclamo y la burla en redes sociales se dejó ver.

Pero la cosa no paró ahí, pues resultó ser que el Duque I de Malinalco, Aprendiz de Canciller, Leal Caballero de la Orden y Casa Real de “Corrupt Politicians”, Encargado de las Finanzas del Rey y Recaudador de la Realeza Peñalandia, señaló en su discurso de agradecimiento que, “prácticamente todas las decisiones que se toman en la Secretaría de Hacienda tienen un impacto profundo que a veces se confunden con decisiones técnicas que solamente entienden unos cuantos, pero siempre tienen un impacto (sic)”; como por ejemplo, ésta, la develación de su retrato.

¡Tantita madre “Your Grace” Videgaray!

@OmPechir

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