molcajete

Molcajete

“Sueños vs Realidad”

Om Christian A. Pechir

Siempre me he preguntado: en esta vida, ¿qué es lo verdadero/correcto?, ¿qué hagas lo que te gusta o que te guste lo que haces?

Es innegable que las redes sociales llegaron para conquistarnos. Son el espacio/foro donde las personas se vuelven omnipresentes; sobre todo, los figurines y los rock stars que publican hasta cuándo van al baño, y que los “ene” mil seguidores que tienen, esperan ansiosamente cada uno de sus anuncios para alabarlos, adularlos o compartir sus palabras/mensajes/frases como si fuera la mismísima palabra de Dios.

No sólo esto, sino también nos encontramos día a día con frases/memes de cualquier hijo de vecino (o a veces ni siquiera sabemos quién está detrás) con contenido motivacional que te invita a que luches por tus sueños, que rompas tus límites, que te despiertes un día como Damocles cortándole la cabeza a todo aquello que impida tu felicidad o tu realización o tu plenitud; y eso está bien, es preferible a veces ver esto en redes que las gracias del presidente o las poco afortunadas declaraciones del entrenador de fútbol de México o las profecías de los emancipadores que quieren salvar a México en el 2018 de la corrupción, impunidad, violencia e inseguridad, etc.

Y les comparto que en esta semana caí en la trampa. Observé en Facebook la publicidad de un cuatito que anunciaba un curso gratuito de cómo incrementar ingresos ofreciendo tus cursos “online”; sí, tus cursos, como si fueras todo un congresista; ¿de qué?, pues de lo que sea; casi, casi, el hombre me incitaba a cómo convertirte en ese rock star y cómo hacerme millonario si daba cursos de cómo vender pepitas o por qué pudieran existir elefantes rosas.

Sin duda, como cualquier mortal me dio curiosidad, y le di click en la sección “más información”; el viacrucis comenzó. Tuve que registrarme a un webinar, y antes de que empiece éste, te mandan 20 correos electrónicos recordándote que tienes una cita con el gurú que te impulsará a convertirte en tu propio jefe y que serás millonario; así, hasta que llegó la hora de la cita. Mi curiosidad siguió vigente por lo que me fumé la plática. Y al final, pum, el garrote con ventas de otros cursos que te mueven o te pican a que los compres hasta que estás a nada de dar el tarjetazo, porque verdaderamente deseas convertirte en el Robert Kiyosaki de tu colonia y dejar de estar harto de vivir, de acuerdo a la invasión de la motivación optimista, bajo el yugo de un empleo, de un jefe o de nuestra propia realidad; así querido lector, como lo lee, de nuestra propia realidad.

Entonces, empezamos a convertirnos en compradores compulsivos de fantasías que no precisamente hacen que nos convirtamos en el Carlos Slim, sino que nos amarra también a la atadura de la frustración. Es entendible nuestra desesperación por seguir estos consejos triunfadores para sacar al Miguel Hidalgo que llevamos dentro, pero ahora yo le pregunto estimado lector: ¿está usted en las posibilidades/condiciones de poder renunciar a lo que hace, a lo que tiene (por querer más) y a su trabajo/empleo para convertirse en el ser que siempre ha soñado?, o si usted soñó con ser futbolista/bailarina/corredor de autor/cantante, ¿está usted en posibilidades de hacerlo si la vida/destino lo llevó a ser un godínez porque estudió Contabilidad, trabaja en una empresa, se casó y tiene tres hijos? He ahí el dilema de nuestros sueños contra nuestra realidad.

Volviendo al tema del curso de internet, pues la situación no paró allí. Al día siguiente me siguieron bombardeando con correos electrónicos diciéndome que no fuera un mediocre y que qué estaba esperando para lanzarme al estrellato; y curiosamente en Facebook, aparecieron como por arte de magia otros cuatitos y cuatitas que venden lo mismo y que se hacen pasar como la panacea a nuestras angustias, frustraciones y medianías.

Sin duda, cualquier consejo suma, se aprende, se conocen otras perspectivas, y como lo señalo, es mejor este tipo de cosas que las noticias con tintes de depresión colectiva que sólo en México pasan. Pero al final querido lector, ¿quiere usted luchar por sus sueños o vea como un sueño lo que hace? Usted tiene la última palabra.

Se trata de ser feliz, ¿o no?

@OmPechir

 

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