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Molcajete

 “La Monarquía del Poder”

Om Christian A. Pechir

Hace aproximadamente 10 años me aventuré a escribir una novela. Por azares del destino no la terminé, y pasado algún tiempo, se hizo obra teatro, la cual estuvo en escena por una corta temporada en la Ciudad de México. Que, por cierto, El Valle estuvo presente en una de las presentaciones cubriendo la nota.

Las ganas no pararon, por lo que surgió la idea de llevarla al cine; y así fue, se escribió el guion cinematográfico, el cual se encuentra en estos momentos circulando por muchas manos y ojos para poder llevarla a la pantalla grande.

Sin embargo, la trilogía seguía incompleta; obviamente faltaba la novela, por lo que una vez terminado el guion, la reanudé adaptándola tanto a la obra como a la película.

La Monarquía del Poder es una novela que refleja, a través de las vidas coincidentes de cuatro jóvenes, ese mosaico característico que refleja las diferentes realidades del México actual. Un México agridulce en el que su belleza y riqueza se encuentran opacadas por la existencia de un sistema, -no sólo político, sino también social, cultural, educativo y de valores- quebrantado y hundido; desgarrado.

Y fue precisamente ese motivo el que me llevó a escribir esa trama que refleja esa realidad acidulada que nos permea todas las mañanas. Por un lado, la victoria y el pase a semifinales en la Copa Confederaciones de la selección de fútbol; pero por el otro, con la amenaza del monstruo gubernamental de estar espiados. Un México sin sabores que nos ha provocado que, el hecho de que nada nos sepa, se ha convertido en algo normal.

Eduardo, Julieta, Charly y Valeria son los cuatro personajes de este drama con tintes de comedia y humor negro. Jóvenes de distintos estratos socioeconómicos que sus destinos se encuentran y que tienen un común denominador: la lucha por sus ideales, por conseguir sus sueños y por satisfacer sus ambiciones. Así como usted querido lector o como la vecina o como el hombre que nos atiende en una gasolinera o como los actores más perversos y poderosos que nunca sacian sus deseos y ansias, y que cada uno se levanta día a día, unos para llevar pan a su mesa, y otros, para seguir sumándoles ceros a sus cuentas bancarias, y así lo “más” nunca será suficiente.

Y es que, en todos estos microcosmos, muchos desconocidos para nosotros, están las batallas en donde luchamos indiferentes, en donde a veces se grita por la libertad, pero que ese grito es callado por el golpe de un hombre a una mujer, o en el peor de los casos, es callado por una bala fúrica y egocéntrica de la pleitesía. Microcosmos intolerantes con el de al lado, pero sumisos entonando el Himno Nacional; infelices, pero cantando con sentimiento el “Cielito lindo”; insípidos, pero saboreando el chamoy; malinchistas, pero sintiéndose patriotas al degustar un chile en nogada.

Bajo este contexto, en todos estos microcosmos, el monumental y paradisiaco México. Aguantando como roble las guerras encarnecidas, las revoluciones idealistas, los saqueos más macabros y la sangre que lo inunda que se pueden estudiar y a analizar en todas y cada una de sus cicatrices, algunas más grandes que otras; algunas más profundas que otras.

Y es así mi estimado lector es que nace La Monarquía del Poder. Una aventura que refleja quizá uno de los tantos fenómenos enraizados en las cicatrices y marcas de este roble llamado México; enojado con Eduardo, pero amando a Valeria; odiando a Charly, pero encariñado con Julieta; indiferente con Valeria, pero molesto con Julieta; queriendo a Charly, pero aborreciendo a Valeria, y así hasta que al final nos damos cuenta que tal vez haya esperanzas e ilusiones que no sabemos si se van a volver a apagar al siguiente día o tomarán más fuerza, aunque se ponga en riesgo nuestra estabilidad emocional.

Estimado lector, usted podrá disfrutar de La Monarquía del Poder en libro digital en las plataformas de iTunes y Amazon. Atrévase a explorar uno de esos tantos microcosmos que a lo mejor no conoce, y ya me dirá entonces quién fue su personaje favorito; o muy probablemente se dará cuenta que su personaje favorito es usted mismo. Pero al final y sólo al final, usted tendrá la última palabra.

Viva México.

@OmPechir

 

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