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MEDIDAS IMPOPULARES O LA CONFIRMACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAOS CREADO

Tras haber entrado en vigor el aumento a los combustibles para automotores (gasolinas y diésel) como resultado de la reforma energética o de un efecto internacional de los precios de los hidrocarburos; los ajustes en sus precios en el país generaron lógicos y hasta cierto punto previsibles descontentos en la población, lo que no se previó fue la dimensión de la incontrolada reacción que iba a tener la sociedad.

Por todos son conocidos los acontecimientos que tuvieron lugar en la mayoría de los estados, particularmente en el Estado de México. Sin embargo, la reacción en sus manifestaciones menos esperadas se vieron en la cabecera municipal de Tenancingo, México; su población generalmente ha sabido encauzar las inconformidades más sentidas en forma pacífica, sin excesos de violencia.

Sin embargo el efecto del llamado “gasolinazo” llegó a sus extremos el pasado miércoles 4 de enero del naciente 2017, cuando de una expresión de protesta válida se derivó en acciones de incontrolado vandalismo y de un evidente concurso de delitos en contra de terceros que no son los responsables de estas medidas gubernamentales de orden federal.

Los bloqueos de los accesos a la ciudad de Tenancingo por organizaciones sociales, principalmente de taxistas, más que conducir a una solución real e inmediata del problema en sí, daña evidentemente en primer término a la sociedad en general y en segundo lugar a la economía del municipio con las lesiones colaterales que esto causa.

Sin obviar el quebranto patrimonial de empresas como la tienda departamental Chedraui u Oxxo, Coppel y Elektra que resultaron dañadas en su infraestructura así como las diversas gasolineras establecidas y medios de distribución de combustible, quienes ese día resultaron  perjudicados fueron los comercios establecidos de la ciudad -que ante una ola de rumores y caos que surgió como nunca antes-, pero aún más, los cerca de 700 comerciantes de temporada que esperanzados en tener una buena venta de juguetes y diversos artículos con motivo del Día de Reyes, tuvieron que recoger casi instantáneamente su mercancía ante el temor de que los rumores se hicieran realidad y se materializaran en robos y violencia en las calles céntricas de Tenancingo, las cuales desde aproximadamente las 13:00 horas se empezaron a vaciar, bajar cortinas y cerrar puertas de comercios y de domicilios particulares con fundados temores ante la violencia que ya era un tema general y obligado entre los conciudadanos que coincidían en que los provocadores de tal situación no eran oriundos del municipio, por su aspecto físico y sospechosas conductas, como circular en parejas con el rostro cubierto y radio comunicadores en mano en motocicletas en sentido contrario sobre la avenida Hidalgo y la presencia de una docena de jóvenes –casualmente- con megáfonos de color azul en el Jardín Morelos de la ciudad deslindándose de los ya conocidos desmanes, hicieron que los jefes de familia salieran de inmediato a buscar alimentos y artículos para soportar algunos días de desabasto y recluidos en sus hogares, encontrándose con la sorpresa que todos los comercios de abarrotes, principalmente los del primer cuadro, estaban cerrados e inició así, la psicosis colectiva.

Jorge Jardón Zarza, Director de Gobernación Municipal y su equipo de trabajo, entre los puestos de juguetes, conversaba con los comerciantes para que mantuvieran la calma y no dejaran su actividad comercial. En tanto, el Tte. Corl. D.E.M. Ret. Alfredo Acosta Hernández, Comisario Municipal coordinaba las acciones de seguridad e información de su competencia.

Por horas Tenancingo fue un pueblo fantasma que se fue reactivando pasadas las 20:00 horas, una vez que empezaron a circular vehículos que estuvieron varados desde temprano en las carreteras y caminos que conducen a la ciudad, no obstante, por la mañana del jueves y durante el transcurso del día la situación fue calmándose hasta llegar la tarde en que la vorágine tenancinguense tomó su normalidad social y comercial y fue evidente la derrama económica, principalmente en juguetes, roscas de reyes y alimentos.

Por otra parte, las redes sociales jugaron un papel importante en estos hechos; muchos usuarios han subido ya cientos de fotografías y decenas de videos de los momentos en que los delitos de daño en los bienes y de robo relucían en los establecimientos ya citados, y los propios vecinos empiezan a identificar a los perpetradores de éstos hechos; lo más lamentable es que algunos de ellos son inclusive niños y jóvenes –vistiendo uniformes escolares locales- y adultos originarios y vecinos de Tenancingo que no tienen la necesidad de robar y menos justificados o amparados en una supuesta masa social inconforme.

La noche del viernes 6 arribó un importante estado de fuerza federal que de inmediato se dio a la tarea de realizar recorridos en el territorio municipal, continuando el sábado y el domingo, apoyados por sobrevuelos de helicóptero. Trascendió que se llevaron a cabo algunas detenciones en relación a estos hechos.

Las preguntas a responder en el futuro inmediato son: ¿genuina inconformidad social? ¿Teoría del caos creado? ¿De quién es la mano que mece la cuna?

Se pide haya acción penal en contra de los que ya están plenamente identificados como instigadores y como ejecutores materiales de los hechos, porque no se actualiza plenamente ese concepto, al parecer olvidado, del llamado robo de famélico.

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